En medio del desfondamiento bursátil y demás catástrofes que se suceden estos días, renace el tancredismo. Recordemos: el tancredismo es una suerte de la tauromaquia bufa que debe su nombre a un torero valenciano, Tancredo López, que la vio ejecutar en La Habana y la incorporó con éxito a su carrera como novillero, por otra parte no muy brillante.

La suerte consistía en subirse a un cajón y allí esperar inmóvil al toro. El animal se acercaba, echaba una mirada e, ignorante de si aquello era estatua o persona, pasaba de largo ante el regocijo del respetable. El tancredismo se constituyó en modesta escuela de lidia, con ejecutantes por todos los cosos de España. Luego, transcurridos algunos años, el oficio tuvo su prolongación en la política y todavía hoy es seguido por cuantos gobernantes entienden que la mejor receta para enfrentarse a los problemas es la quietud absoluta. Como practicantes del tancredismo, el ministro Pedro Solbes y José Luis Rodríguez Zapatero no tienen parangón. Se desploma el sector de la construcción, los artículos de primera necesidad se elevan a las nubes, las hipotecas se vuelven asfixiantes y la economía pasa del desastre a la hecatombe: no se les mueve un musculo de la cara. Auténticos maestros de la inacción, a su lado, don Tancredo tenia el baile de San Vito.
Fuente: El Progreso de Lugo
Autor: Juan Soto
Batiburrillo – De todo un poco…
