
El phishing, ese tipo de delito informático con el que se pretende, utilizando un método particular de ingeniería social para obtener información confidencial de forma fraudulenta, sigue vivo y activo. Continúa habiendo personas, o grupos de delincuentes, que intentan suplantar la imagen de una empresa u organización conocida y respetada, utilizando como canal de comunicación el correo electrónico, la mensajería instantánea o hasta las llamadas telefónicas.
Los cacos andan sueltos. Acabo de recibir un mensaje de correo electrónico en un penoso castellano, con el título Reembolso de Impuestos, en el que la dirección remitente es Agencia Tributaria <impuestos arroba aeat.es>. El citado mensaje tiene en su cabecera el logo o anagrama de la auténtica Agencia Tributaria de España. Este es el mensaje:

Si pulso sobre el enlace clic aquí, me lleva a una página que mi navegador web, Mozilla Firefox, no abre, sino que me muestra la siguiente advertencia:

Lo que no entiendo es que sigan existiendo incautos que atienden estos mensajes, que lo único que pretenden es estafar a los receptores de los mismos. Está claro que si estos correos siguen inundando de basura nuestros buzones, significa que aún hay personas que se alegran de recibir un regalo inesperado y… ¡imaginaos las consecuencias!
Batiburrillo – De todo un poco… 




