Y Rula también. Nuestra perrita, cuando ve que mi mujer coge los utensilios para darle un baño, desaparece. Lo malo para ella es que siempre se esconde en el mismo sitio, y al final no se libra del agua y el champú. Metida en la bañera se deja, cual si de una personita se tratase, mojar por el agua tibia y enjabonar. El secador elimina los restos del líquido elemento de su cuerpo. Huele a limpio.
A los gatitos del vídeo les pasa lo mismo. No quieren, bajo ningún concepto, que su dueño los someta a un baño reparador, aunque sea en el fregadero de la cocina. Uno se resiste más que el otro. El de color blanco, se revela y se enfrenta a su amo. Es el primer baño, ¿cómo serán las próximas abluciones? Seguro que el nivel de resistencia será menor.
Batiburrillo – De todo un poco…
