
El atractivo país de Traslosmontes presenta particulares singularidades. Sus habitantes se encuentran dentro de dos grandes grupos, indistinguibles externamente: los humanos y los chupasangres. Los humanos, por naturaleza, dicen siempre la verdad, y los chupasangres, mienten siempre.

Pero aún hay más. Existen humanos y chupasangres cuerdos y locos. Un humano cuerdo dice siempre la verdad, pero un humano loco siempre miente porque, al estar loco, piensa que dice la verdad. Un chupasangres cuerdo miente siempre, pero un chupasangres loco dice la verdad, ya que, al estar loco, piensa que está mintiendo.
Este verano hice una visita al país. Un día, ya al anochecer, me encontré, perdido entre arbolados montes, con un individuo de tez morena, andar suave y gran fortaleza física. Ante una pregunta que le formulé, me respondió: “Soy humano o estoy cuerdo”.
Se presupone que los chupasangres tienen la desagradable costumbre de morder a sus acompañantes y así convertirlos en chupasangres, sobre todo cuando el sol se oculta dando paso a las tinieblas. En función de esto, ¿volví de mi viaje convertido en chupasangres o sigo siendo una persona normal?
Batiburrillo – De todo un poco… 


