Sí así es. La bebé está acostada en el suelo protestando. El perro empieza a cantar, si es que le podemos llamar canto a sus gritos acompasados. La bebé se calla y escucha. El perro deja de cantar pero descubre que la pequeña intenta iniciar de nuevo su protesta, por lo que continúa con su canto melancólico. Sabe que su grito tranquiliza y entretiene a la niña. ¡Así son los perros!
Batiburrillo – De todo un poco…
