Pantalones de gusto exquisito, chaqueta a juego, camisa inexistente. Un look vulgar y unos movimientos repetitivos, sin gracia. Pero lo que me ha animado a poner aquí este vídeo es la actitud mostrada por la mujer que está calcetando sentada en el sillón. No mira ni en una sola ocasión para el bailarín. Seguro que está cansada de aguantarlo y lo ignora.
El vídeo es demasiado largo, cuatro interminables minutos. Lleva cerca de cuatro años en YouTube y no ha alcanzado el éxito que su autor pretendía. Lo malo también es noticiable por eso, por malo.
Batiburrillo – De todo un poco…
