Todos sabemos lo que es el Tango, con mayúsculas, ese tipo de danza que nació en la calle y en las plazas, en la que dos personas, mujer y hombre, se abrazan para moverse al son que marca la música. Es un baile sensual, acompañado casi siempre de letras que expresan la tristeza, el desasosiego, el amor. No hay Tango para bailar si no hay dos personas para bailarlo.

En el vídeo que os ofrecemos la sensualidad alcanza los más altos grados, a pesar de que el hombre es ficticio, sólo está su caparazón. La bailarina es capaz de sugerirnos lo que no existe. Es un baile inventado, irreal, pero que nos obliga a imaginarnos la realidad, la pasión entre los bailarines.
Batiburrillo – De todo un poco…
