Nos cuesta reconocerlo, sobre todo cuando llegamos a una determinada edad, queremos seguir haciendo lo mismo que hacíamos hasta ese momento y no podemos. Los años no perdonan. Está claro que no nos convertimos en inútiles pero tenemos que reconocer que hay ciertas cosas que, si nos decimos a seguir haciéndolas, debemos utilizar la calma, tomarnos todo el tiempo del mundo e intensificar la atención para conseguirlo.

Conducir un coche tiene sus riesgos, sobre todo en los tiempos que corremos. La señora de la imagen es atrevida e intrépida, y el perro lo sabe pero no está de acuerdo. ¿Has observado la cara del pobrecillo animal? ¿Qué pensará? “¿En dónde me he metido yo? ¡Para, que me bajo!”- parece decir el can.
Batiburrillo – De todo un poco…
