
Algunas no sé en dónde tienen el gusto. Dejan que la silicona destroce su rostro basándose en la estética. Alguien dijo un día que cuanto más grandes sean los labios, mayor es la belleza. Está claro que el aserto estaría dentro de lo que podríamos bautizar como una perogrullada, sin faltarle al respeto a Perogrullo (personaje o ente fantástico al que se le atribuyen las perogrulladas). Todo tiene un límite, hasta en el tamaño de los labios.

Kristina Rei descubrió a sus quince años que sus labios eran muy pequeños. (Cada uno es libre de opinar lo que quiera, pero en este caso no es caso de grandeza, o mejor grandura, y más de proporción). La chica, ni corta ni perezosa decidió engordarlos, convertir sus labios en el centro de su cara. Se sometió a cien inyecciones de silicona para convertir sus labios en desproporcionados. Sólo tiene 22 años y su cara la podéis ver en la fotografías de arriba, el antes y el después.
Jessica Rabit, el conocido personaje de dibujos animados, fue su inspiración. Consideró que los labios de la chica de abultados pechos eran fantásticos y, dicho y hecho, fue hinchando los suyos hasta alcanzar el aspecto que tienen ahora. Y al parecer no se quiere quedar ahí. Kristina Rei, de San Petersburgo, en Rusia, que dice que en la escuela la llamaban fea, va a seguir engordando sus morros. No está contenta con lo que tiene y quiere más. Los cerca de 6.200 dólares que se ha gastado no importan.
Visto en The Sun
Batiburrillo – De todo un poco… 




