
El hombre siempre tuvo una ilusión: volar como un pájaro. La historia está plagada de episodios en los que diversos personajes lo intentaron de una forma u otra. Con métodos rudimentarios, sólo un par de alas, y más complejos, los intrépidos y aventureros intentaron conquistar el espacio aéreo. Yves Jetman Rossy pertenece a este grupo. En su artilugio para volar se combinan la técnica y la valentía, porque hay que tener muchos arrestos para colocarse el complejo sistema de alas que vemos en el vídeo y lanzarse al vacío, desafiando las leyes de la física. Río de Janeiro es el espacio elegido para consumar la aventura.
El resultado ya lo habéis visto (o vais a ver). Jetman, con su ala rígida alimentada por cuatro motores a reacción, saltó desde un helicóptero por encima de la Laguna Rodrigo de Freitas. Después de la estabilización voló a toda velocidad alrededor de Corcovado. Y siguió su viaje sobrevolando las playas de Ipanema y Copacabana. Tras planear por encima del cerro Pan de Azúcar, abrió el paracaídas para aterrizar en la playa, frente al hotel Copacabana Palace.

Su hazaña duró 11 minutos y 35 segundos, a una altitud media de 1.200 metros. Todo discurrió perfectamente, sin ningún problema destacable. Yves Rossy ha sido piloto de combate y en la actualidad es capitán en la Swiss International Air Lines. Es el primero en defender su arriesgada experiencia, en la que, según cuenta, se han extremado las medidas de seguridad.
Batiburrillo – De todo un poco… 




