
El dibujo requiere de capacidades artísticas, de habilidad, de imaginación… Cualquiera de nosotros puede coger un lápiz y una hoja de papel o una cartulina y plasmar sobre ella lo que se atisba en alguna parte de nuestro cerebro. La mayoría componemos trazos que intentan ser lo que no son, el resultado nada tiene que ver con lo que pretendemos. Los buenos (dicen que ya han nacido con ese don especial) son capaces de mostrar lo que han ideado, para que los observadores descubramos lo que guardan en su mundo interior. Aunque también hay grandes artistas, caricaturistas y paisajistas, capaces de reproducir lo que están viendo, con un toque especial.

Manejar el lápiz con soltura tiene su dificultad. Es la herramienta que utilizan los dibujantes tras cogerlo con su mano derecha o con su mano izquierda. Esa dificultad alcanza altos límites cuando un dibujante maneja indistintamente una u otra mano. Pero lo que ya roza lo imposible es lo que hace el artista que aparece en el vídeo. Vemos, en un time lapse, como maneja sus dos manos al mismo tiempo para hacer un dibujo diferente con cada una. Simplemente, impresionante.
Batiburrillo – De todo un poco… 




