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¿A dónde vas, tío?

Hay cosas que no me caben en la cabeza. No logro entender como políticos y allegados, a pesar de demostrarse que han cometido grandes atropellos, no pagan como deben sus delitos, como se van de puntillas sin devolver, por ejemplo, el dinero que nos han robado a los contribuyentes. Tampoco logro entender como se pueden pagar cien millones de dólares por un jugador de fútbol. No comprendo así mismo como puede haber personas que no respetan ninguna norma y siguen campando a sus anchas, repitiendo una y mil veces sus fechorías. Y la lista sería interminable… (Seguro que tu puedes contribuir a ampliarla escribiendo tu o tus denuncias en la sección de comentarios).

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Cara y frente multitatuada

El mal gusto me supera, el ver como se visten algunas y algunos, como adornan sus cuerpos con utensilios insólitos me produce un enorme rechazo. En esta línea se encuentran los tatuajes que destrozan partes determinadas del cuerpo de ciertas personas. Todo tiene un límite y, hasta un pequeño dibujo en la espalda o en una pierna pueden ser soportables, pero el resto no. Sus portadores tienen el gusto perdido y se dejan llevar por los dictados que imponen otros. Buscan formas de llamar la atención ya que no son capaces de hacerse notar utilizando lo que la naturaleza les ha otorgado.

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¿A dónde vas, tío?

Pero el súmmum del súmmum, el no va más en el ranking del más gusto (si es que existe) lo detenta el muchacho de la fotografía. No, no se trata de una composición borrable sino todo lo contrario, su cabeza (cara, frente, cuello y demás) está plagada de imágenes imperecederas, está llena de una retahíla de tatuajes que convierten al individuo en algo horripilante, por utilizar un adjetivo suave en su significado.

Según cuentan en the smoking gun, el sitio en el que he descubierto al susodicho, el multitatuado facial fue detenido al parecer tras ser el protagonista de un asalto. ¡Para pasar inadvertido! Así se escribe la historia…

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Acerca de fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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