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Si somos nosotros los únicos que
utilizamos un determinado ordenador, no tiene mucho sentido
que, cada vez que se inicia el equipo, tengamos que pulsar
sobre el icono que muestra el nombre de usuario. Para
evitar esto y obligar al sistema a que se inicie
directamente, mostrándose el escritorio de Windows XP,
necesitamos realizar uno o dos procesos, ambos compatibles.
Estos son:
Para iniciar la sesión automáticamente haz lo siguiente:
-
Vete a
Inicio \ Panel de
control.
-
Selecciona
Rendimiento y
mantenimiento. En la nueva ventana, pulsa sobre
Herramientas administrativas.
-
Pulsa ahora sobre
Directiva de seguridad
local. En la ventana que se abre pulsa, en el
panel de la izquierda, sobre
Directivas de cuenta \
Directiva de contraseña.

-
En el panel de la
derecha, pulsa, con el botón derecho del ratón, sobre
Longitud mínima de la
contraseña y selecciona
Propiedades. Pon
0 caracteres en
No se requiere contraseña.
Si después de
intentar realizar el ajuste anterior, has comprobado que no
es necesario ningún cambio. O si realizado el ajuste Windows
XP sigue sin iniciar sesión automáticamente, debes llevar a
cabo otro sencillo proceso:
-
Vete a
Inicio \ Ejecutar
y escribe control
userpasswords2.
-
En la ventana que
se abre, desmarca Los
usuarios deben escribir su nombre y contraseña para usar
el equipo, y pulsa sobre el botón Aplicar.

-
En la nueva
ventana, pon los datos que te pide del que va a iniciar
automáticamente la sesión y pulsa en
Aceptar. (Lo
normal es que el Nombre de usuario sea
Administrador y que Contraseña quede en
blanco).
-
Pulsa en
Aceptar en la nueva ventana.
La próxima vez que
inicies Windows XP, se hará automáticamente. |