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Cuando hablamos de malware nos referimos a todos esos programas que se instalan en nuestro ordenador sin que les demos permiso, y lo infectan. No son exactamente virus pero sus actuaciones son similares en algunos aspectos: secuestran la página de inicio de nuestro navegador de Internet, espían nuestras acciones, abren ventanas emergentes (pop-ups) a diestro y siniestro... Se instalan en nuestro equipo y se ejecutan cuando lo arrancamos, provocando pérdidas en el ancho de banda de nuestra conexión a la red, y otros contratiempos.

Si abrimos el Administrador de tareas de Windows (Ctrl + Alt + Supr) podemos averiguar, después de activar la pestaña Procesos, todos los programas que están en ejecución en nuestro ordenador, en primero y en segundo plano. La mayoría de estos procesos son necesarios para el perfecto funcionamiento del sistema, pero hay otros, entre los que se encuentran los promovidos por los programas malware, que se pueden parar sin ningún riesgo pulsando sobre el botón Terminar proceso.
La dificultad está en saber que procesos son o no necesarios. Para ello disponemos de un sitio web,
ProcessLibrary, que nos da toda la información sobre cada uno de ellos con sólo introducir el nombre del ejecutable que aparece en la columna Nombre de imagen. Así sabremos si el proceso es típico de Windows o no.
Cuando ya sepamos que un proceso corresponde a un programa malware y comprobemos que nuestro antivirus (la mayoría actúan sobre el malware) no es capaz de eliminarlo, podemos, después de dar fin al proceso que tiene abierto, eliminar el ejecutable, localizándolo en el disco duro, y a todas las referencias al mismo en el Registro de Windows. |