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Desayuno con la noticia: un perro pitbull arranca los dos
brazos a un anciano de 80 años en Gijón. Debido a las heridas recibidas tuvieron
que amputarle las dos extremidades.
El caso se repite. Muertes, heridas graves, rostros
destrozados... Y nadie toma medidas drásticas. Los que se tienen que mojar
no se mojan.
Existen perros de una gran peligrosidad. Son asesinos en
potencia. Dicen los expertos que todo depende de como hayan sido adiestrados. Es
decir, dependen del dueño. Pero el que ataca causando estropicios
irreversibles es el perro, no el dueño. Y el pobre ciudadano, niño o adulto, no
conoce el perfil psicológico del amo del can. No sabe si el animal ha sido
educado? para matar o para dejarse acariciar.
Somos imbéciles. Permitimos que alteren nuestras vidas con
muertes inútiles. No somos capaces de eliminar, si eliminar, a los causantes de
las muertes. Todos los perros que por naturaleza son peligrosos deben ser
confinados en lugares aislados, en lugares a los que no tengan acceso las
personas incautas e inocentes. No podemos seguir esperando a que mutilen o maten
a un ser humano para que nosotros los matemos a ellos.
Como réplica a este
Comentario hemos
recibido, por parte de Ana López, lo
que publicamos a continuación.
Tal como nos ha llegado así lo transcribimos.
Prevenir?
En esta misma sección leí que había de
confinar a todos los perros "peligrosos" para evitar muertes y desgracias
inútiles. Bajo este mismo precepto los Nazis mataron a Judíos y algunos
Norteamericanos pretendían encerrar a todo "negro" por ser culpable y ahora a
todo Árabe o a quien parezca serlo. Parecerá que la comparación no es válida
porque el comentario habla de animales y no de personas; pero es igualmente
inválido el criterio de juzgar a priori y condenar generalizando. Mayor mesura
en nuestros juicios debiera ser la norma a seguir.
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