| No es la primera vez. Se repite
con relativa frecuencia. De forma, aparentemente
inexplicable, los jueces (árbitros) de un partido
decisivo (en este caso de baloncesto) son capaces de
tomar decisiones injustas, con el único fin de
perjudicar a uno de los dos equipos en liza. Ya se ha
determinado el ganador antes del juego (al menos en la
mente de estos mercenarios del pito).
¿Puede un árbitro "pitar" de
forma parcial, siempre en contra del mismo equipo, sin
predeterminación? ¿Quién está detrás de la
decisión de usurpar la victoria a quien la merece?
¿Por qué son siempre los mismos jueces los
implicados en los escándalos?
Hay personas (en nuestro caso árbitros) más
fácilmente manipulables que otras. Un campeonato
europeo de baloncesto, como el celebrado en Turquía,
mueve grandes intereses económicos. Hay que tratar de
que la organización consiga salir boyante, sin
números rojos. Si el equipo anfitrión (el turco) no
juega, la asistencia de público a los partidos es
escasa. Sin público no hay ingresos.
Detrás de la pérdida del partido por parte
de España ante Turquía, con una desafortunada
actuación arbitral, hay interesados motivos
económicos y falta de escrúpulos. Si Turquía
quedaba apeada de la competición, el fracaso sería
sonado. Los partidos siguientes se quedarían sin
público. Y sin público, no hay dinero ni
espectáculo. ¡Todo está calculado! Y los amantes
del deporte (del fair play) tenemos que
tragarnos el marrón. Así es hoy el deporte...
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