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Un conocido de mis hijos
instaló una línea ADSL en su casa (en realidad se la
instalaron sus padres). El ordenador lo tiene en su
dormitorio. Desde que tiene la conexión a Internet de
banda ancha, hace ya tres meses, no ha apagado el
ordenador. Sí, entendiste bien, duerme con el ordenador
encendido. Ya está acostumbrado al monótono run run del
ventilador y demás entresijos de la máquina. Y todo con
un único fin: descargar, descargar... Y llenar el disco
duro y algún que otro CD, de archivos. Un caso singular,
¿no crees?
Cuando se intenta hacer una
clasificación de los seres humanos, atendiendo a su
estructura corporal que, lógicamente, incide sobre la
psique, podemos recurrir a la tipología que los
distribuye en obesos, leptosomáticos y atléticos.
Un internauta obeso es
aquel que devora de forma compulsiva. Su única
obsesión es acumular programas, juegos, mptres y divx en
su ordenador, que en muchos casos nunca utilizará o
visionará. Sus viajes por la Red se reducen a la visita
a páginas warez, a la búsqueda de ftp’s piratas
y, en muchos casos, a descubrir lugares que albergan
pornografía. Su engorde se fundamenta en la
acumulación incontrolada de alimento prohibido.
Son individuos propensos al empacho y al
vómito. Su mayor riesgo es que mueren por
sobredosis.
Le tiene miedo. No pasa de los
quince minutos diarios (si se conecta). La Red le
produce angustia y desasosiego. Se conforma con visitar
la web de un periódico o, tal ves, aquella página que
descubrió un día de casualidad. No utiliza los
buscadores porque no sabe que existen o porque no valora
su utilidad. No sabe el significado de descargar en
tu ordenador porque nunca se ha parado a pensar que
en Internet se pueden conseguir programas de manera
legal. Es el leptosomático, y sus viajes
virtuales no gozan de la riqueza de matices que ofrece
la red de redes (perdón por el tópico).
El uso que hace es racional y
equilibrado. Tiene un conocimiento claro y preciso de lo
que quiere. Sus intereses se centran en aspectos
culturales y de conocimiento, aunque su atrevimiento le
permite viajar sin cortapisas y descubrir nuevas
emociones. Es atrevido e indagador. Al atlético
no le importa abrir páginas prohibidas. En su
querencia de aprender no escatima medios ni recursos.
Utiliza todo lo que tiene a su disposición e Internet le
ofrece. Pero sabe que el uso excesivo produce adicción.
¿A que grupo perteneces tu?
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