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De allá me llegó, de allende los mares. Como siempre, el
conducto fue el correo electrónico. Me llegó indirectamente,
de rebote. Explica la técnica a utilizar para conseguir
que la policía atienda a tu llamada. El escenario está en
Argentina, pero se podría aplicar a otros muchos lugares. Sólo una
variación en el planteamiento de una denuncia produce un
cambio radical en la toma de decisiones. A pesar de que el
relato es ficticio, o eso creo, podría aplicarse a hechos
reales. No dudes en leerlo, aprenderás algo que puede
interesarte... |
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Yo tengo un sueño muy liviano, y en una de esas noches
noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín
de la casa.
Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves
ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta pasando
por la ventana del baño.
Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas y
trancas internas en las puertas, no me preocupé demasiado,
pero estaba claro que no iba a dejar al ladrón ahí,
contemplándolo tranquilamente.
Llamé a la policía e informé de la situación y di mi
dirección. Me preguntaron si el ladrón estaba armado, de que
calibre era el arma, si estaba solo... y si ya estaba dentro
de la casa.
Aclaré que no, que aún estaba en el jardín, y que de las
características del arma no sabia nada.
Me dijeron que no había ningún patrullero para ayudar, pero
que iban a mandar a alguien en el momento que fuera posible.
Que si pasaba algo que volviera a llamar. (¡Alentador!).
Un minuto después llamé nuevamente y dije con voz calmada:
- Hola, hace un rato llamé porque había alguien en mi
jardín. No hay necesidad de que se apuren. Ya maté al tipo
con un tiro de escopeta calibre 12, que tenía guardada para
estas situaciones. Y el tiro se lo pegué en la cabeza. Le
volé la cabeza y ahora sus sesos están regados por el
jardín...
Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5
patrulleros de la Policía Federal con matrículas truchas; un
helicóptero de la Policía de la Provincia; 1 unidad de
Bomberos municipal, 1 tipo de Quebracho para ver si alguno
(el chorro o yo) era judío; el Defensor del Pueblo; 2
patrullas de la Defensa Civil; un equipo de reporteros de
Televisión y otro de Radio Mitre; 11 fotógrafos (Clarín,
Cabildo, P12...); 1 diputado; 2 concejales; Mariano
Grondona; y un grupo de las Madres de Bonafini, que no se
perderían esto por nada del mundo.
Ellos agarraron al ladrón in fraganti, quien estaba mirando
todo con cara de asombro. Tal vez pensaba que se había
metido en la casa del Jefe de Policía.
En medio del tumulto, un Oficial se aproximó y me dijo:
- Creí que había dicho que había matado al ladrón.
Yo le contesté:
- Creí que me habían dicho que no había nadie disponible. |