Carta emocionada, de Juanjo a Lola
Querida Lola:
No soy capaz de esperar a tu vuelta para decírtelo. Nos
han concedido una VIVIENDA DE PROTECCIÓN OFICIAL de 30
metros cuadrados. Nos casamos, Lola ¡nos casamos! Te
confieso que no es el piso en sí lo que me tiene loco, sino
el pensar en compartirlo contigo.
He conseguido un plano y aquí me tienes, regla en mano
haciendo cálculos. Mi madre dice que es pequeño. Ya sabes
cómo son las mujeres de antes, y ella tiene hasta máquina de
coser. Sé que espacio no nos va a sobrar, pero con ideas
tampoco nos faltará. No compraremos la cama de Ikea de 1,80.
Por más que mido no cabe, pero pensándolo bien, la de 1,05
es más íntima. Sé que a la larga una super-cama de 1,80 nos
distanciaría.
Tampoco el piano. Tu hermano me lo ha medido y nos faltan
18centímetros, Pero en cambio en ese espacio encaja ideal el
ordenador. Claro que sin piano no puedes dar las clases y ya
contábamos con ellas para vivir, pero he pensado que puedes
seguir dándolas en casa de tus padres. Seguro que ellos
encantados de poder verte cada día.
Por cierto, tampoco encuentro lugar para todo ese tocho
de temario de tus oposiciones, porque aunque había pensado
que podías estudiar en la mesa del comedor, no puede ser. He
elegido una abatible para que nos quepa el sofá, y si
dejamos la mesa todo el día no podemos sentarnos, así que
también tendrás que estudiar en tu casa. Será por poco
tiempo, porque seguro que la oposición la sacas a la
primera.
Yo dejaré en la mía los trastos de esquiar, las raquetas
y los libros, porque aunque pensé en hacer un cajón
bajo-cama que explicaron en Bricomanía, he desistido. Caber
cabe pero no se puede sacar, porque por un lado se lo impide
la pared y por el otro, el armario.
En cuanto a hijos, si el cielo nos bendice con alguno,
tengo la solución. Ayer medí el recién nacido de mi hermana
y tiene 50 centímetros escasos. Una cuna proporcionada nos
cabe junto al sofá si quitamos la lámpara de pie y ponemos
un aplique, y cuando descolguemos la mesa para comer,
llevamos al niño a la ducha, que es un espacio
desaprovechado porque sólo se usa unos minutos al día.
Lo que traeremos es el reloj de pared de tu abuelo ya que
aunque no anda le tienes cariño. Le he encontrado un sitio
genial: junto a la puerta de entrada. Le quitaremos el
péndulo y utilizaremos el hueco como librería. He calculado
que con una balda a media altura caben holgadamente diez
libros y veinte CDs. ¿Ves como todo es cuestión de ideas?
Selecciona nueve de entre tus libros. Yo me llevaré El
Ulises de Joyce que lo he empezado veinte o treinta
veces y nunca lo termino. Con él sé que tengo lectura para
años.
¿A qué hemos nacido con suerte? Nos queremos, nos vamos a
casar y, sobre todo tenemos piso, Lola, ¡tenemos piso! Ven
pronto.
Te quiere, Juanjo.
Respuesta de Lola
Querido Juanjo:
No es por no ir, pero ir pá ná es tontería.
P.D. Finalmente prefiero seguir
viviendo con mis padres y la casa la alquilamos a una
familia de inmigrantes y con lo que sacamos nos pagamos el
hostal los fines de semana para follar...Total, la
convivencia es un asco.
Te quiere, Lola. |