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El mal de las "vacas
locas" Antecedentes
Fue en 1732 cuando se detectó en ovejas y cabras la scrapie.
En 1938 se demostró que la enfermedad se podía transmitir.
En 1920 se detectó la enfermedad de Creutzfeldt -
Jacob que afectaba al ser humano. En 1950 se descubrió que
la scrapie y la Creutzfeldt - Jacob estaban
relacionadas.
La EEB (encefalopatía esponginforme bovina), que
afecta al ganado vacuno (bovino), fue detectada como tal en 1986
en el Reino Unido.
La enfermedad en el hombre
Alrededor del año 1950 se descubrió en una tribu de
Nueva Guinea la existencia de una enfermedad, el kuru, que
surgía por la implantación de un típico (en este lugar) rito funerario:
comer los cerebros de los muertos. En 1955 se prohibió la
ancestral y, para nosotros, insólita práctica antropófaga.
La enfermedad de Creutzfeldt - Jacob es de pequeña
incidencia y se da en personas con edades comprendidas entre los
55 y los 75 años. Produce un progresivo deterioro mental,
pérdida de visión, torpeza de movimientos, espasmos
musculares... Es incurable.
En 1996 aparece una nueva forma de la enfermedad de Creutzfeldt
- Jacob que está relacionada directamente con el llamado mal
de las "vacas locas". Se produce por la ingestión de
carne contaminada.
Cadena de transmisión
La scrapie (encefalopatía esponginforme ovina)
se transmite a las vacas al comer éstas piensos que llevan, entre
otros componentes, tejidos infectados (de ovejas o cabras). En un período
de tres a cinco años se desarrollará la enfermedad en la vaca.
Restos de las vacas infectadas se utilizan para fabricar
nuevos piensos que, a su vez, serán focos de infección.
Los tejidos infectados llegan al hombre. Contagiado,
comienza el desarrollo de la enfermedad, que será, según se
cree, de unos 10 años.
A través de tejidos neurovasculares, de la córnea o por
la utilización de cierto material quirúrgico, la enfermedad se
puede transmitir entre seres humanos.
Los priones
Toda enfermedad infecciosa está relacionada con un
microorganismo (virus, bacteria, hongo...). Éste, al invadir
células en el cuerpo del hombre sano, provoca y desarrolla la
enfermedad.
Se cree (es la hipótesis más defendida o aceptada) que la
EEB la provoca una proteína, llamada prión, que ha
sufrido una transformación estructural. Al llegar al cerebro,
actúa sobre las proteínas normales, genera priones anormales y
propaga la enfermedad de forma irreversible.
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