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Cuando uno llega a una cierta
edad pierde el interés por ciertas cosas. Descuida su
aspecto, se convierte en solitario y huraño, se hace
sedentario, sólo habla de sus achaques, se convierte en el
pesimista eterno, se considera un parásito social, un
estorbo. La vida sigue. No hay que permanecer esperando a la
muerte, a ver si aparece al doblar la esquina. La mente debe
permanecer activa, hay que relacionarse, comunicarse,
dejarse ver. Hablar, hablar mucho. Reír, reír mucho más... |
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Cuidarás tu presentación todos los días.
Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué
más fiesta que la vida.
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No te encerrarás en tu casa ni en tu
habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso
voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El
agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se
enmohece.
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Amarás al ejercicio físico como a ti
mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable
dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.
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Evitarás actividades y gestos de viejo
derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los
pies arrastrándose. ¡NO! Que la gente diga un piropo
cuando pasas.
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No hablarás de tu vejez ni te quejarás
de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más
viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te
harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de
hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte
enfermo.
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Cultivarás el optimismo sobre todas las
cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los
juicios, ten buen humor en las palabras, se alegre de
rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se
ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado
de ánimo.
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Serás útil a ti mismo y a los demás. No
eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente
del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y
ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un
servicio.
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Trabajarás con tus manos y tu mente. El
trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud
laboral, intelectual, artística... Medicinas para todos
los males, la bendición del trabajo.
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Mantendrás vivas y cordiales las
relaciones humanas. Desde luego que las que anudan
dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de
la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con
todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto
muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a
los + amigos, con tal que los amigos no sean
exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar
antigüedades.
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No pensarás que todo tiempo pasado fue
mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo
tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder
ver muchas cosas lindas y nuevas.
Estos diez mandamientos se
resumen en uno: "ríete, ríete mucho cada día, conseguirás
una salud de hierro".
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