Auto estima
Cuando me amé de verdad,
comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el
lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto.
Autenticidad
Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no
es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Madurez
Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver
que todo lo que acontece, contribuye a mi crecimiento.
Respeto
Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna
situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo,
aún sabiendo que no es el momento o la persona no está
preparada... inclusive yo mismo.
Amor Propio
Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable ...
Personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara
hacia abajo. De inicio, mi razón llamó esa actitud egoísmo.
Simplicidad
Cuando me amé de verdad,
dejé de temer tener tiempo libre y desistí de hacer grandes
planes, abandoné los Mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo
que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a
mi propio ritmo.
Humildad
Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré
muchas menos veces.
Plenitud
Cuando me amé de verdad,
desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme con
el Futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde
la vida acontece.
Saber vivir
Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando yo la coloco al servicio de mí corazón, ella
tiene una gran y valiosa aliada.