|
Refranes e imaginación
Los
refranes son expresiones que destacan por su capacidad para el
enfrentamiento dialéctico entre dos rivales. Cuando no
encontramos un recurso, razonamiento convincente, para desarmar
a nuestro interlocutor, recurrimos a un refrán. En la mayoría
de los casos el refrán surgió como una cita, pensada por
alguien que se mantiene en el anonimato.
El
refrán puede adoptar estructuras diferentes:
-
Estructura binaria simple:
Quien mal anda, mal acaba.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
En casa del herrero, cuchillo de palo.
-
Estructura reforzada por rimas:
Haz el bien sin mirar a quién.
-
Repetición de palabras:
El diablo sabe por diablo pero más sabe
por viejo.
-
Oposición de conceptos:
Pan para hoy, hambre para mañana.
Más vale malo conocido que bueno por
conocer.
Recordando
un artículo de Maite Alvarado, publicado en el año ochenta y
seis en la revista Cacumen, podemos ver como el refrán puede
adornar el diálogo, con retazos de ingenio, de dos imaginativos
personajes:
- Perdone, caballero, pero yo estoy
esperando que me atiendan desde hace un rato largo, cuando todavía
no habían abierto, y usted acaba de llegar, así que no
pretenda ponerse delante de mi.
- ¡Ah! Disculpe, no me di cuenta de que había una fila.
Pero no es para tanto. Me iré atrás del todo, total, no por
mucho madrugar amanece más temprano...
- Así es, pero no se olvide que al que madruga, Dios
le ayuda, caballero.
- ¡Bah! Si de Dios se trata, usted y yo sabemos por sus
propios labios que los últimos serán los primeros, de
modo que me voy tranquilo al final de esta fila, que cada vez es
más larga... Buenos días.
- Buenos días y recuerde que no hay mal que por bien
no venga.
|