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Nos observan desde el cielo
Sobre nuestras cabezas pululan una gran cantidad de artefactos (satélites)
con misiones, en muchos de ellos, de espionaje. Los hay también con otros
propósitos: comunicaciones, meteorológicos, con fines comerciales... El
Quickbird es uno de ellos. Su misión es captar imágenes de la Tierra.
Está a 450 kilómetros de altura y es capaz de mostrar con gran nitidez un
objeto de 60 centímetros que se encuentre sobre cualquier lugar del suelo. Su
fin primordial es hacer fotografías para venderlas a biólogos, arqueólogos y
organismos de todo tipo.
Una empresa estadounidense,
DigitalGlobe, es su
promotora y propietaria. En su sitio web podremos observar la imagen del día
y una galería de imágenes de varios lugares, entre ellos ciudades, del globo
terráqueo.
Es tal la nitidez de las imágenes, que se pueden reconocer los detalles de
los lugares fotografiados: los surcos de un terreno, la estructura de un parque,
los baches de una carretera... Las técnicas utilizadas nos permiten distinguir
lo que se cuece en el interior de un volcán o lo que está bajo la
superficie de las aguas marinas.
Su funcionamiento es similar a un escáner. En su continuo deambular va
guardando lo que capta de la superficie terrestre, de la vida en las ciudades
(la gente que se mueve por las calles, un partido de fútbol en un estadio
lleno...), de los fondos marinos... Cada imagen representa una superficie
cuadrada de 16 kilómetros de lado.
La tecnología que utiliza tiene su origen en los satélites espías militares.
Alguno de estos satélites es capaz de captar objetos de aproximadamente 10
centímetros. Y las investigaciones avanzan... No pasará mucho tiempo para que
desde el espacio se pueda observar con detalle nuestro deambular por la
naturaleza. Todo, hasta lo más inocente, quedará registrado en una fotografía.
¿Se está perdiendo lo poco que quedaba de nuestra intimidad?
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