|
Fabriciano, no
voy a escribir sobre Maria Castaña, ni lo que significó esta
buena señora, en la edad media, para Lugo. Pero como están
las cosas en la Península Ibérica y sobre todo en Andalucía,
que ocurren cosas muy divertidas, los maestros (como tu)
vuelven a ser maestros. Tienen mas suerte que las
enfermeras. Yo, que estaba antes casado con una enfermera,
sin divorciarme ni separarme, ni nada, siempre con la
propia, con la legítima, fui luego el marido de una
a-te-ese, una ayudante técnica sanitaria. Y también sin
ningún otro cambio en el estado civil ni en el registro, con
algunos cursos de actualización universitaria que hizo mi
mujer ahora y por mucho tiempo, mi mujer es due. Si me oyera
un descendiente de los cátalo aragoneses, en las tierras
italianas, de esos que compran en Andalucía, el aceite de
oliva de baja calidad a granel a bajo precio y luego lo
revenden embotellado y refinado al doble de su precio, sin
lugar a dudas, me tomaría por un bígamo. Es lo que
seguramente diría en italiano macarrónico: ¿-Ma cóme, mi
caro amico...Cóme voi dici que sei sposato con DUE -¿Con due
muglieri? Non ci basta con una, que voi avete due muglieri?
Con due spose? E que voi siate bigamo? -No, non sono bígamo,
sono semplicemente infermero consorte....E que la mia sposa
é infermera, e le infermera in Spagna sono ancora chiamante
diplomate universitaria in infermeria, cosi dette, DUE.
Los maestros no pueden ser tomados por bígamos, pero también
han cambiado un montón. En la Republica, eran maestros de
primera enseñanza, en el régimen de Franco, maestros
nacionales, más tarde, con el PSOE ( partido supuestamente
obrero y español) profesores de Educación General Básica,
vuelven a su antigua denominación de origen, que según el
DRAE es “persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o
tiene titulo para hacerlo”. Menos mal, que los políticos,
muy sesudos ellos, le quitaron lo de EGB. Fabriciano, a mi
siempre lo de EGB me sonó a dato raro de los análisis
clínicos. Tu vas a hacerte un análisis, se lo llevas al
médico, y oyes que el licenciado en medicina te dice: Tiene
usted alto el EGB.... ... y de momento te crees que, menos
la enfermedad, te va a quitar todo: las grasas, el azúcar,
el tabaco, las mujeres, el alcohol... Aunque también EGB
suena a nombre de güisqui: Por favor, ¿me pone un EGB con
hielo y mucha agua? Los maestros, por cierto, aunque lo
ejercen, ya no estudian Magisterio. Aquello del Magisterio
Nacional, en la España de tópicos y panderetas, paso a mejor
vida. Ya no hay Escuelas de Magisterio. Ahora todos los
centros de enseñanza son ciencias de algo. Aunque se enseñen
técnicas, las cabezas pensantes del Ministerio, picaron muy
alto, hala, ciencias. Ciencias de estos, Ciencias de lo
otro, ¿ será por motes? La filosofía que no tiene mayor
ciencia que saber escribir y medio enterarse de las cosas de
nuestra sociedad, es ahora Ciencias de las Humanidades.
Muchas antiguas Escuelas Náuticas son ahora Centros
Superiores de Ciencias del Mar, ¡toma aceite y lubrifícate!
A Enfermería, a lo que es mi compañera, le llaman Ciencias
de la Salud, ¿y por qué no más bien todo lo contrario? No
sabes tu Fabriciano, que perra nos ha entrado con eso de la
salud. El Servicio Andaluz de la Salud, vulgo SAS, se ocupa
precisamente de los que no tienen lo que su mismo nombre
indica: se ocupa de los que están enfermos. Entras en un
centro de salud cualquiera del Servicio Andaluz de la Salud
y te encuentras las consultas y salas de espera llenas de
gente que tiene de todo, menos salud, si no, ¿qué iban a
hacer allí? ¿Que qué iban a hacer allí? Pues pedir la
baja...¿No sabes que darse de baja es un deporte laboral
ibérico que pronto será reconocido como especialidad
olímpica? Y pedir medicamentos....¿Todos tenemos vocación de
Maestros Farmacéuticos? (bueno, casi todos). Las que eran
Escuelas de Magisterio son ahora Escuelas Universitarias del
Profesorado. Menos mal, Fabriciano, que lo de Ciencias de la
Educación lo reservan para un nivel superior, para... la
FACULTAD. Y menos mal que las antiguas Normales no son
Escuelas Técnicas de Educación. ESO, CREO, NO ES UNA
TÉCNICA, ESO, ES PARA MI, ES UNA VOCACIÓN. Bueno, tu mismo,
Fabriciano. La TERRIBLE LOGSE nos ha hecho una Península
Ibérica donde es técnicamente imposible que haya estudiantes
vocacionales. En Alemania, estudié filosofía, en Francia me
especialicé, porque era mi vocación. Pero con las
evaluaciones que tenia, me coge la TERRIBLE LOGSE, y ahora
sería el mejor paragüero de toda Galicia, por poner un
ejemplo. Nuestros jóvenes no estudian lo que quieren, sino
lo que pueden, aquello que les deja la nota media del
Bachillerato (o como “lechugas” se llame ahora ESO) y de la
selectividad. Lo más divertido (sin pensar en los hermanos
Quintero) es que de este sistema que inventó el Partido
Supuestamente Obrero y Español se lamentaron en su tiempo
los seguidores del “TIO DEL BIGOTE” (Aznar) lo que más, y la
historia me ha demostrado, que en su tiempo, no movieron un
dedo para cambiarlo. Y será que como son maestros los que
les tocó por la nota de Selectividad y no los que tienen
vocación por la enseñanza, pues ahora a todo el mundo le dan
el titulo y tratamiento de maestro. Por ejemplo, a un
trabajador que trabaje varias campañas en un molino de
aceite, y salga por los bares de moda de su entorno social,
le suelen decir ¿Maestro que aceites? Ya que estamos con las
restricciones de Maastricht, ojalá la Unión Europea nos
obligara también a una reducción de la inflación de la
lengua. Los antiguos profesores de Educación General Básica
ya han cumplido los criterios de convergencia y han dejado
el índice de inflación de tal cursilería a simplemente
Maestros. A ver si, a su vez, a muchos falsos maestros les
aplican también los criterios de Maastricht y los dejan en
lo que son: Aprendices. |