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Viaje a la deriva...
Soy, como
otros muchos, un entusiasta de Internet. A las once de la noche
los bodrios televisivos no despiertan mi interés, no quieren
que me quede. Ya he leído el periódico y la lectura del libro
de turno será el bálsamo que me ayude, cuando ya esté en la
cama, a conciliar el sueño.
Conecto el ordenador. La pantalla, después
de unos segundos, se llena de pequeñas imágenes conocidas.
Iconos que sirven de camino de entrada a un determinado
programa. Pulso sobre el que me permite lanzar el navegador.
Se abre la pantalla de conexión. ¿Qué hago? En su interior
están escondidas las etiquetas que identifican a los
proveedores de Internet. Tengo todos los que proporcionan
servicio gratuito. ¿Cuál escojo? Las posibilidades son
variadas: eresmas,
Navegalia,
Uni2,
Jazfree,
OffCampus,
Pobladores,
ZDNet,
Terra,
Telépolis,
World
Online (Tiscali)... Me decido por Inicia.
Después de unos instantes, se carga la
página de Batiburrillo. ¡De todo un poco! Es la que tengo
seleccionada como página de entrada. Abro
Foros
de Matemáticas (el foro de debate de matemáticas) y compruebo
si hay algún problema nuevo. Intento buscar la solución o tomo
nota para resolverlo más tarde. Compruebo las estadísticas de
mis páginas y, al mismo tiempo, abro Outlook para bajar
el correo, que leeré más tarde.
Llevo varios días intentando localizar
una canción en MP3. Abro el Napster
y activo la opción de búsqueda. Después de encontrarla,
comienzo su descarga.
No me quedo mirando a la pantalla
comprobando el proceso de bajada. Continúo navegando. Voy a iBrujula
y me leo las últimas noticias. Entro en el foro de debate y veo
lo que se cuece (no acostumbro a intervenir). Me voy a Softonic para ver la relación de los últimos programas. Si
observo que hay alguno interesante, intento bajármelo (utilizo
el GetRight).
(El ordenador se me ralentiza. Entre la canción y el programa
se comen casi todos los recursos).
Aunque leo El
País todos los días en su edición de papel, me gusta ver
como otros medios tratan una noticia específica. Visito El
Mundo, ABC,
La Razón
y, algunas veces, La
Vanguardia (recuerdos de mi estancia en Barcelona durante
tres años). Leo también algún artículo de opinión.
Hay una web, El
Portal, que te invita a sumergirte en los oscuros mundos del
hacking, warez, cracking, emulación..., sugiriéndote, para que
las visites, varias páginas. Según mi estado de ánimo, me
decido o no a viajar por esos lugares...
La canción y el programa ya están en mi
ordenador. Desconecto y, antes de apagarlo, leo los mensajes que
tengo en el correo. Si alguno es urgente, lo contesto de
inmediato (tendré que volver a conectarme para enviarlo).
Apago el ordenador y me voy a la cama. He
pasado casi una hora navegando a la deriva... Mi mente se ha
llenado de imágenes, dudas y sugerencias. Mañana será otro día...
El viaje no será el mismo.
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