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Queridos amigos:
Estuve haciendo un repaso de todas las chorradas que me
enviaron por Internet y observando cómo cambiaron mi vida:
1. Primero dejé de ir a bailar temiendo hacerme a una
piva que esté conectada con ladrones de órganos y que así me
roben las córneas o me saquen los 2 riñones y hasta el
esperma, dejándome tirado en la bañera llena de hielo con un
mensaje en el espejo que diga: "Llama a emergencias o te
morirás".
2. Luego dejé de ir al cine por miedo a sentarme en una
butaca con una jeringa infectada con SIDA.
3. Después dejé de recibir llamadas telefónicas temiendo
que me pidan marcar `*9` y me llegue una cuenta telefónica
astronómica porque me robaron la línea.
4. También vendí mi celular porque me iban a regalar uno
más nuevo en Ericsson pero nunca me llegó. Entonces compré
otro, pero lo dejé de usar por miedo a que las microondas me
afectasen el cerebro o me diese cáncer.
5. Dejé de comer pollo y hamburguesas porque no son más
que carne de engendros horripilantes sin ojos ni pelos,
cultivados en un laboratorio.
6. Dejé de tener relaciones sexuales por miedo a que me
vendan los condones pinchados y me contagie de algo.
7. Además dejé de tomar cualquier cosa que venga en lata
por miedo a morir por meadas de rata.
8. También doné todos mis ahorros a la cuenta de Brian,
un chico enfermo que estuvo a punto de morirse unas 700
veces en el hospital.
9. Por último quedé arruinado por comprar todos los
antivirus existentes para evitar que la ranita Budweisser
invadiera mi disco duro o que los Teletubbies se apoderaran
de mi protector de pantalla.
10. Dejé de hacer, tomar y comer tantas cosas, que casi
muero.
11. Casi muero de hambre esperando junto a mi correo los
U$S 150.000 que me mandarían Microsoft y AOL por participar
en la prueba de rastreo de e-mails.
12. Y el teléfono de Ericcson tampoco llegó, ni mucho
menos el viaje a Disneylandia con todo pagado.
13. Quise hacer mi testamento y dárselo a mi abogado para
legar mis bienes a la institución benéfica que recibe 1
centavo de dólar por cada persona que se anote al final de
la cadena de la lucha por la independencia de las mujeres en
Afganistán, pero no pude entregarlo porque tenía miedo de
pasarle la lengua al sobre y cortarme con el borde, porque
se me iba a llenar de cucarachas que se iban a incubar
dentro de él, según lo que por mail me habían informado.
14. Además, tampoco me gané $1.000.000, ni el Porsche,
que fueron las 3 cosas que pedí como deseo luego de mandar
el Tantra Mágico enviado por el Dalai Lama de la India.
15. ¡Y siempre creí que mis males eran a causa de una
cadena que olvidé seguir y por eso me había caído una
maldición!
Saludos.
NOTA IMPORTANTE: Si no mandas este e-mail por lo menos a
10 personas, el día de mañana te cagará un perro a las 12
del mediodía. Ah, y también se te aparecerá el diablo cuando
te estés bañando y te agaches a buscar el jabón. |