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El sueño

¿Cuánto tiempo de nuestra vida lo ocupamos en el sueño? ¿Qué diferencia los momentos de vigilia de los momentos de sueño? ¿Qué ocurre en nuestro cuerpo cuando soñamos? ¿Por qué soñamos?

Una gran parte de nuestra vida nos la pasamos durmiendo, aproximadamente una tercera parte, y de ella, la cuarta parte, la dedicamos al sueño. Una persona que llegase a los noventa años pasará treinta durmiendo y siete y medio soñando.

En la antigüedad se explicaba que durante el sueño el alma abandonaba el cuerpo. Hacía insólitos viajes por extraños mundos, mientras el cuerpo quedaba totalmente inmóvil. Hasta el siglo XIX no surgieron las nuevas explicaciones, después de estudios experimentales sobre el dormir y el soñar.

El sueño

Se sabe que no se sueña durante todo el tiempo que permanecemos dormidos, aproximadamente ocho horas cada día. En ese periodo de tiempo solemos soñar tres o cuatro veces, en sesiones de treinta minutos.

Cuando una persona está despierta, los músculos del cuello están tensos para evitar caer desplomados bajo los efectos de la gravedad. Al dormirse, en la primera fase, los músculos siguen tensos. Además, a nivel de la corteza cerebral, las ondas nerviosas se hacen más amplias y más lentas. Si la despertamos, la persona no recuerda que estuviese soñando. Después de más o menos dos horas la durmiente empieza a dar cabezadas debido a que los músculos del cuello se relajan, pierden la tensión, a pesar de que no es una fase de profundo reposo. Los músculos de los ojos se mueven a gran rapidez, mucho más que cuando uno está despierto, reapareciendo en la corteza cerebral unas ondas similares a las de la vigilia, pequeñas y breves. Si despertamos ahora a la durmiente, dirá que estaba soñando. Podemos inferir que el sueño es un proceso de alta actividad cerebral.

Cuando estamos despiertos los órganos de los sentidos transmiten las percepciones al cerebro. Vemos y oímos, y contraemos nuestros músculos para defendernos del peligro que nos acecha y huir si es necesario. Durante el sueño los músculos están relajados y, a pesar de un eminente ataque por parte de un enemigo onírico, no nos movemos para escapar. Por eso muchos pintores y escultores han representado la inmovilidad del sueño como la inmovilidad de la muerte.

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¿Por qué no nos movemos durante el sueño? Porque las neuronas que deben transmitir las sensaciones a la médula espinal están inhibidas por los centros nerviosos que las controlan. Si fuésemos capaces de habilitar esas neuronas, los movimientos musculares se activarán.

El sistema nervioso, a través de la vida de una persona, experimenta un proceso de aprendizaje. Este proceso repercute en la consecución de sistemas de autodefensa. Por tal motivo, el alcance de la madurez produce una disminución en el tiempo dedicado al sueño. Las personas adultas sueñan menos tiempo que los niños. Se ha conseguido educar a los centros nerviosos habilitadores / deshabilitadores de las neuronas espinales.

Las percepciones percibidas por el que sueña, lo mismo que las que padece el que sufre alucinaciones producidas por drogas, parecen reales para el que las experimenta aunque sean ficticias. Este proceso de falsas percepciones es algo que se está estudiando. Tal vez con los resultados de este estudio se puedan deducir con exactitud los mecanismos del sueño.

NOTA: Conseguí la información para escribir este artículo en distintos medios. La base la tomé de algunos libros de Temas Clave, de Aula Abierta Salvat, una colección que tengo en uno de los estantes que se encuentran en la librería que tengo a mi izquierda. Algunos de los conceptos los he extraído de la Enciclopedia de las Ciencias, también de Salvat. Para terminar de conformar la entrada, he recurrido a algunas páginas de Internet.

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Acerca de fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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