Wittgenstein y el tren
Se cuenta que el filósofo Ludwig Wittgenstein se
encontraba en la estación de Cambridge esperando el tren con
una colega. Mientras esperaban se enfrascaron en una
discusión de tal manera que no se dieron cuenta de la salida
del tren. Al ver que el tren comenzaba a alejarse
Wittgenstein echó a correr en su persecución y su colega
detrás de él. Wittgenstein consiguió subirse al tren pero no
así su colega. Al ver su cara de desconsuelo, un mozo que
estaba en el andén le dijo, - no se preocupe, dentro de diez
minutos sale otro.
- Ud. no lo entiende- le contestó ella- él había venido a
despedirme.
Fuente:
CienciaNet
La catedral de Astorga
La construcción de la catedral de Astorga fue una fuente
de enormes quebraderos de cabeza para Antoni Gaudí.
Llegó el momento de montar el triple arco abocinado del
pórtico. Media ciudad llenaba los alrededores de las obras
contemplando a Gaudí que, arrebatado, dirigía la operación.
Arquitectos y académicos de toda España esperaban con
sonrisa irónica el resultado de aquella locura.
Las dovelas se derrumbaron. Gran alegría para muchos. Se
reinició el trabajo y volvieron a caerse. Al anochecer se
inició por tercera vez y un fuerte vendaval derribó los
arcos. Era el desastre. Lejos de amilanarse, Gaudí dejó el
puesto directivo y con sus propias manos, desollándose y con
la ayuda del operario Luengo, rehizo los arcos. Después de
poner la última piedra, arquitecto y albañil, exhaustos y
ateridos, se fundieron en un emocionado abrazo. Las manos
ensangrentadas dibujan una rosa en la nieve.
Fuente:
interrogantes.net
Continencia urinaria de Franco
Recurrimos a "La historia de España contada para
escépticos" de Eslava Galán. "El Caudillo vivía en un
palacio dieciochesco, rodeado de muebles de época y tapices
de Goya y los obispos lo llevaban y traían bajo palio, pero
su alcoba era de una austeridad monástica, de una
simplicidad cuartelera; dos camas de caoba cubiertas por
colchas verde manzana y separadas por la repisita del
teléfono. Sobre la mesita de noche, un modesto flexo.
Delante de las camas, el brazo incorrupto de santa Teresa,
bien a la vista, sobre una cómoda, dentro de artístico
relicario. A base de autodisciplina, como un bonzo nepalí,
consiguió dominar por completo sus necesidades fisiológicas.
Su legendaria capacidad de retención urinaria traía por la
calle de la amargura a sus colaboradores que, cuando lo
acompañaban en un viaje oficial, nunca encontraban ocasión
de aliviarse. El ministro Fraga se percató de que el régimen
comenzaba a hacer aguas el día que el dictador interrumpió
uno de sus interminables consejos de ministros para ir al
retrete".
Fuente:
Curiosidades y anécdotas de la historia de España
contemporánea
El doctor Livingston
¿Quién es el autor de la frase:"¿El doctor Livingston,
supongo?". De esta manera saludó el americano Henri
Morton Stanley al escocés David Livingston cuando en 1871 se
encontraron a las orillas del lago Tanganica.
Livingston llevaba varios años perdido en el corazón de
África y el diario New York Herald organizó una expedición
en su búsqueda. Después de más de veinte meses de pesquisas,
Stanley halló a Livingston, quien disfrutaba plácidamente de
su nueva vida y no mostraba el menor signo de preocupación.
Sin embargo, el aspecto y el color de su piel no crearon
ninguna duda en el americano sobre la identidad del
personaje.
Fuente:
educa
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