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Según el señor Darwin, (Y LA SRA
MINISTRA PROPIETARIA DE UNA CASA DE 500 M²) el hombre ha
evolucionado gracias a su capacidad de adaptación. Aquí va
un claro ejemplo:
Este es el caso de un chico cualquiera, de una ciudad
cualquiera y con una novia cualquiera.
Querida Idoia:
No soy capaz de esperar tu vuelta para decírtelo: Nos han
concedido una VPO de 30 m2. Nos casamos, Idoia,
¡nos casamos! Te confieso que no es el piso en si lo que me
tiene loco, sino el pensar en compartirlo contigo.
He conseguido un plano y aquí me tienes, regla en mano
haciendo cálculos. Mi madre dice que es pequeño. Ya sabes
cómo son las mujeres de antes, y ella tiene hasta máquina de
coser.
Sé que espacio no nos va a sobrar, pero con ideas tampoco
nos faltará. No compraremos la cama de Ikea de 1,80. Por más
que mido no cabe, pero pensándolo bien, la de 1,05 es más
íntima. Sé que a la larga un camón de 1,80 nos distanciaría.
Tampoco el piano. Tu hermano me lo ha medido y nos faltan 18
centímetros, pero en cambio en ese espacio encaja ideal el
ordenador. Claro que sin piano no puedes dar las clases y ya
contábamos con ellas para vivir, pero he pensado que puedes
seguir dándolas en casa de tus padres. Seguro que ellos
encantados de poder verte cada día. Por cierto, tampoco
encuentro lugar para todo ese tocho de temario de tus
oposiciones, porque aunque había pensado que podías estudiar
en la mesa del comedor, no puede ser. He elegido una
abatible para que nos quepa el sofá, y si dejamos la mesa
todo el día no podemos sentarnos, así que también tendrás
que estudiar en tu casa. Será por poco tiempo, porque seguro
que la oposición la sacas a la primera. Yo dejaré en la mía
los trastos de esquiar, las raquetas y los libros, porque
aunque pensé en hacer un cajón-bajo-cama que explicaron en
Bricomanía, he desistido. Caber cabe, pero no se puede
sacar, porque por un lado se lo impide la pared y por el
otro, el armario.
En cuanto a hijos, si el cielo nos bendice con alguno, tengo
la solución. Ayer medí el recién nacido de mi hermana y
tiene 50 centímetros escasos. Una cuna proporcionada nos
cabe junto al sofá si quitamos la lámpara de pie y ponemos
un aplique, y cuando descolguemos la mesa para comer,
llevamos al niño a la ducha, que es un espacio
desaprovechado porque sólo se usa unos minutos al día.
Lo que traeremos es el reloj de pared de tu abuelo ya que
aunque no anda le tienes cariño. Le he encontrado un sitio
genial junto a la puerta de entrada. Le quitaremos el
péndulo y utilizaremos el hueco como librería.
He calculado que con una balda a media altura caben
holgadamente diez libros y veinte CDs. ¿Ves como todo es
cuestión de ideas? Selecciona nueve de entre tus libros. Yo
me llevaré el Ulises de Joyce que lo he empezado veinte o
treinta veces y nunca lo termino. Con él sé que tengo
lectura para años.
¿A que hemos nacido con suerte? Nos queremos, nos vamos a
casar y sobre todo tenemos piso, Idoia, ¡tenemos piso! Ven
pronto.
Te quiere, Juanjo. |