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No nos quedamos calvas. (Yo conozco al
menos una
que si que es calva, o casi. Bueno, tiene muy poco pelo)
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Tenemos un día internacional y otro nacional. (Tenéis
razón, los hombres tenemos 364 al año)
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Podemos usar tanto color rosa como azul. (¿En
dónde?)
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Siempre sabemos que nuestro hijo es nuestro. (Pero
el hombre es el que determina el sexo del bebé. ¿No es
así?)
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Tenemos prioridad en los naufragios. (Prioridad...
¿para qué? ¿Para servir de alimento a los tiburones?)
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Somos los primeros rehenes en ser liberados. (No
es seguro. ¿Qué ocurriría si los secuestradores fuesen
mujeres?)
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Si somos traicionadas, somos víctimas. (Víctimas...
¿para quién? ¿Para mamá?)
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Si traicionamos, ellos son los cornudos. (O los
machotes, depende del punto de vista y del visor, es
decir, del que lo ve)
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Podemos dormir con una amiga sin ser llamadas
homosexuales. (¡Bueno!, eso era antes, ahora... que
quieres que te diga. ¿No oísteis hablar de las
lesbianas?)
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Podemos prestar atención a varias cosas a la vez. (Como
en el chiste: una neurona para atender al fuego de la
cocina y otra para barrer el suelo)
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Mujer de Embajador, Embajadora. (Os doy la razón)
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Marido de Embajadora, ¿quién es? (El que
vive del cuento)
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Mujer de Presidente, Primera Dama. (Os doy la
razón)
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Marido de Presidenta, ¿quién es? (El que vive del
cuento)
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Si decidimos hacer trabajos de hombres, somos
pioneras. (O marimachos, según como se mire. ¿Cuáles
son los trabajos de hombres?)
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Si un hombre decide hacer trabajos de mujer, es
maricón. (Insisto, ¿hay trabajos sólo para mujeres?
¿O dar el pecho a un bebé es un trabajo?)
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Y POR ÚLTIMO: Hacemos tooodo lo que el hombre
hace... Y CON TACONES HOSTIA. (En eso si que tenéis
razón. Mira que debe ser incómodo...)
¿Las diecisiete afirmaciones anteriores las escribió una
mujer o un hombre?