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Un libro es como un jardín que se
lleva en el bolsillo. (Árabe)
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El tiempo que pasa uno riendo es
tiempo que pasa con los dioses. (Japonés)
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El Gran Arquitecto del Universo
hizo al hombre con dos orejas y una boca, para que
escuche el doble de lo que habla. (Chino)
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Quien no comprende una mirada,
tampoco comprenderá una larga explicación. (Árabe)
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El que busca un amigo sin defectos
se queda sin amigos. (Turco)
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No hay médico para el miedo.
(Escocés)
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Si lo que vas a decir no es más
bello que el silencio: no lo digas. (Árabe)
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Sólo se tiran piedras contra el
árbol que da fruto. (Hindú)
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Antes de juzgar a una persona,
camina tres lunas con sus mocasines. (Indio)
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A quien teme preguntar, le
avergüenza aprender. (Danés)
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La luna y el amor, cuando no
crecen, disminuyen. (Portugués)
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Una vez terminado el juego el rey y
el peón vuelven a la misma caja. (Italiano)
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Antes de iniciar la labor de
cambiar al mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
(Chino)
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Aquel cuya sonrisa le embellece es
bueno, aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
(Húngaro)
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Un libro abierto es un cerebro que
habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma
que perdona; destruido, un corazón que llora. (Hindú)
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Lo pasado ha huido, lo que esperas
está ausente, pero el presente es tuyo. (Árabe)
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El que teme sufrir, sufre de temor.
(Chino)
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La primera vez que me engañes, será
culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía. (Árabe)
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Con una mentira suele irse muy
lejos, pero sin esperanzas de volver. (Judío)
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Es una locura amar, a menos de que
se ame con locura. (Latino)
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Un pájaro no canta porque tenga una
respuesta. Canta porque tiene una canción. (Chino)
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La paciencia es un árbol de raíz
amarga pero de frutos muy dulces. (Persa)
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Excava el pozo antes de que tengas
sed. (Chino)
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La respuesta más rápida es la
acción. (Americano)