|
Así se llama la nueva ley de educación:
LOE. ¿Cambiará algo? Los niños y adolescentes, a partir de
ahora, tendrán que aprender a aprender. Esa es una
pretensión fundamental, primordial. Pero todo proceso de
aprendizaje requiere una base asentada en el conocimiento o
conocimientos. Aunque los contenidos pasen al segundo lugar
(o al último), no se puede pensar, discurrir, conjeturar,
razonar, si no hay unos cimientos construidos sobre la
literatura, la historia, las matemáticas. Opino que lo que
viene sigue adoleciendo de lo mismo, falta, como diría un
castizo andaluz, la chicha. Sigue siendo, con un
pequeño lavado de cara, una nueva versión de la LOGSE. Hay
algo importante, eso sí, habrá que insistir, trabajar con
ímpetu, en la lectura. Todo se va a basar en leer, leer
mucho, leer en todo. Leer para conocer, lectura comprensiva.
Veremos...
Miguel Mielgo, editor de
JM
Noticias, me acaba de enviar un epigrama que aparece
como comentario en un artículo de
20
minutos. Echadle un vistazo. |
|
Dicen que va en retroceso
la enseñanza de la E. S. O.
Comprobarlo un padre quiso
y asaltó, sin previo aviso,
a su hija de quince años,
que, con modales huraños,
con evidente impaciencia,
con tono de displicencia
y prostibulario atuendo,
así le fue respondiendo:
-¿Cuándo vivió Alfonso Sexto?
-No está en mi libro de texto.
-¿Y está Felipe Segundo?
-A ese siempre lo confundo.
-¿Y doña Juana la Loca?
-En este curso no toca.
-Di algún monarca absoluto.
-No se da eso en mi instituto.
-¿Y cuándo se perdió Cuba?
-Esta... ¡tiene mala uva!
-Pues di un pintor español.
-Eso no entra en el control.
-¿No sabes quién fue Picasso?
-No. De esas cosas, yo paso.
-¿Cuándo acabó la Edad Media?
-Pues vendrá en la Enciclopedia.
-¿Y las Navas de Tolosa?
-¡Me preguntas cada cosa...!
-¿Y qué fue la Reconquista?
-Si me dieras una pista...
-¿A qué equivalen mil gramos?
-¡Pero si eso no lo damos!
-¿Qué son los número primos?
-Eso tampoco lo dimos.
-¿La ecuación de primer grado?
-Pues tampoco la hemos dado.
-¿Y sabes mucho latín?
-¡Lo dices con retintín...!
-Y tampoco darás griego
-Se escribe raro, me niego.
-¿Quién fue Ortega y Gasset?
-Lo miraré en internet.
-¿No estudias filosofía?
-¡Para qué me serviría!
-¿Y has dado Literatura?
-No sé... No estoy muy segura.
-¿Quién compuso «La Odisea»?
-No tengo ni zorra idea.
-¿En qué obra sale Calisto?
-No, papá, eso no lo he visto.
-¿Y Gonzalo de Berceo?
-No viene en el libro, creo.
-¿Y Calderón de la Barca?
-¡Huy, papi, no me seas carca!
-¿Clarín, Baroja, Unamuno...?
-Pues no me suena ninguno.
-¿Algún autor del Barroco?
-De eso sé bastante poco.
-¿Quién fue el Manco de Lepanto?
-Papá, no preguntes tanto.
-Pero, ¿no leéis a Cervantes?
-¡A ese lo leerías antes...!
-Lo tuyo, hija, es deplorable...
-Pues he sacado notable.
-Y de ciencias, ¿sabes algo?
-Me voy, que esta noche salgo.
-Pero, entonces, tú ¿qué sabes?
-¡No me esperéis; tengo llaves!
Y el padre quedó perplejo:
al mirarse en el espejo
se notó cara de idiota.
Musitó una palabrota
y fue a meterse en la cama.
Así acaba este epigrama.
|
|
|