
Alguien llegó del mundo de las Mil y una noches y nos dejó su impronta, su medio habitual de transporte. En este mundo que nos tocó vivir ya no nos sorprende nada, al menos es lo que creía hasta ahora, hasta que descubrí la imagen que tenéis más abajo. No es una de esas alfombras habituales en nuestras casas, las que dan calor al suelo del salón, abandonada por su propietario en una acera, al lado de un contenedor de basura.

No está enrollada ni sucia. Y lo más sorprendente es que está levitando, a una pequeña altura sobre el suelo, ocupando el espacio de aparcamiento que le corresponde a un turismo. Presupongo que su propietario (conductor) tiene todos los derechos del mundo para utilizar una plaza de estacionamiento mientras él va a unos recados o a tomar unos vinos o acude a una cita amorosa. Presupongo también que él es el único capaz de poner la alfombra en movimiento. Por lo que se ve no tiene ningún sistema antirrobo, al menos visible. El misterio nos envuelve.
Imagen procedente de Daily Picks and Flicks
Hodgepodge – A bit of everything… 




