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Miles de páginas hasta llegar a
nuestros días se han escrito acerca de estos seres truncos,
conocedores de las intrigas palaciegas y de los más
escabrosos deseos y secretos de sus amos.
Este año se cumple un decenio de la muerte de Sun Yaoting,
de quien se Sun Yaoting afirma fue el último eunuco viviente
de los tanto que sirvieron a Pu Yi, el último inquilino de
la Ciudad Prohibida, popularizado por la película de
Bernardo Bertolucci. Cuando murió el 17 de diciembre de
1996, a los 93 años, Sun vivía desde hacia 20 en el templo
budista de Guanghua, en Beijing, rodeado de respeto y
protección oficial.
Sin duda, Sun permanece en la memoria
popular por haber servido al emperador títere de los
japoneses durante algún tiempo, porque su vida no se
distingue de las de miles de eunucos de las dinastías Ming
(1368-1644) y Qing (1616-1911).
Al igual que otros, fue un niño muy pobre castrado por su
progenitor a una temprana edad, 10 años, con el propósito de
que lograra ingresar en calidad de eunuco en la casta
imperial y ascender de esa dolorosa manera en la escala
social.
Esa es en general la procedencia de los eunucos en China.
Otros decidían por voluntad propia la castración con igual
propósito a edad más avanzada, siempre joven, pero eran
menos los casos.
Otras fuentes posibles de eunucos eran niños capturados como
trofeos en guerras entre tribus y enviados a la Ciudad
Prohibida.
Pero, qué eran y cuál era el poder de esos hombres
impotentes.
Plaga de intrigantes corruptos, agudos expertos militares,
consejeros políticos, o simplemente buenos amigos, son
algunos de los controvertidos calificativos que acompañan a
esos personajes.
Algo de historia
Las primeras informaciones sobre la existencia de eunucos en
China se remontan a 535 a.n.e, pero fue a partir de la
dinastía Han (206 a.n.e.- 25) que esos servidores comenzaron
a tener un papel político importante en la burocracia
palaciega.
Para muchos historiadores el eunuco resolvió varios
problemas de los emperadores.
Con frecuencia, servidores del reino devenían gobernadores
de regiones, un cargo que se transmitía por herencia, y
paulatinamente podían crear casas reinantes y debilitar el
poderío imperial.
Ese peligro estaba eliminado con los eunucos, ya que no
podían tener descendencia.
Asimismo, el emperador necesitaba funcionarios cuya
presencia en la intimidad del palacio no pusiera en peligro
la fidelidad de su esposa y de sus numerosas concubinas y
garantizara su irrefutable paternidad.
No es ocioso recordar que la existencia de los eunucos no es
exclusiva de China.
La palabra eunuco se deriva del vocablo griego 'eunukhos' -eune,
cama y ako, tener, cuidar- por lo que los eunucos son
'cuidadores de la cama'.
Hay reseñas de su existencia en las cortes de los
emperadores bizantinos en Constantinopla, práctica que fue
adoptada por los sultanes otomanos para cuidar los harenes.
Con otro propósito aparecieron en el siglo XVI en España,
pero con mayor presencia en Italia, los 'castrati', a los
que se emasculaba para conservar su voz infantil y de agudo
timbre, ideal para interpretar música sacra.
En China, los eunucos eran denominados con frecuencia 'huagmen'
(puerta del palacio), para indicar que prestaban servicio en
la corte imperial y que de hecho eran la vía para lograr
influencias en su interior.
Siempre en contacto con los emperadores y al tanto de todas
las intrigas palaciegas, los eunucos hábiles lograban una
gran influencia sobre su amo y sobre los hijos de éste,
futuros emperadores, criados generalmente en la reclusión de
la Ciudad Prohibida.
La participación del eunuco en la historia china es descrita
con frecuencia de forma muy negativa.
En opinión de Liu Yueping, curador del Museo de la Tumba del
Eunuco Tian Yi, en Beijing, eso se debe a que los libros y
los registros eran escritos por altos funcionarios, que
lógicamente sentían envidia de la influencia de esos
servidores imperiales.
Es cierto que muchos eunucos fueron corruptos y negociaron
con su influencia, pero no es la generalidad de los casos,
afirma el curador.
El ejemplo más relevante de la trayectoria triunfal de un
eunuco es Zheng He, almirante de la Flota del Tesoro, quien
por encargo del emperador Yongle inició en 1403 la más
grande expedición naval conocida hasta entonces.
En los siguientes 28 años (1405-1433), comandó siete viajes
épicos y visitó 37 países, desde el sudeste de Asia hasta
Africa y Arabia, según reportes históricos.
La vida y la muerte
Liu Yueping afirma que para muchos la castración volvía más
calmados y leales a esos hombres y como no podían tener
hijos, no trataban de acumular riquezas para sus herederos.
Sin embargo, eso no es totalmente cierto, como expresa Liu,
quien afirma que muchos eunucos tenían ciertas relaciones
sexuales con sirvientas del palacio, en ocasiones se casaban
y adoptaban hijos, en una relación pública, para la cual el
emperador tenía ojos ciegos.
A pesar de su alta posición social, los eunucos no tenían el
favor del pueblo por considerarlos mitad hombre y mitad
mujer, por lo que eran despreciados.
En ese rechazo influían criterios del confucianismo,
doctrina crucial en la civilización china durante siglos,
centrados en la continuidad de los valores familiares a
través de la paternidad y según la cual no tener hijos era
el mayor de los crímenes.
Por no tener hijos, los eunucos avergonzaban a sus ancestros
y no contarían con nadie para hacer los ritos funerarios
cuando murieran, según ese pensamiento.
A partir de esos criterios, cuando llegaba la hora de la
muerte los eunucos no podían ser sepultados en cementerios
normales 'por no tener un cuerpo entero'.
Algunos cronistas afirman que los eunucos guardaban sus
genitales en una caja con la esperanza de ser enterrados con
ellos y una vez muertos tratar de engañar a los dioses.
En el filme 'El último emperador' aparecen eunucos saliendo
de la Ciudad Prohibida con cajas de plata que contienen sus
genitales.
Liu afirma que esa práctica es difícil de demostrar porque
no hay evidencias físicas de ello, y si las hubiese habido,
ya habrían desaparecido.
La discriminación hasta la hora de la muerte motivó que
muchos eunucos construyeran templos y tumbas donde vivir
cuando se retiraran y ser sepultados al morir.
Cuando Sun Yaoling, el último eunuco, fue castrado por su
padre de una manera primitiva y brutal, con un cuchillo
rudimentario y una salsa picante como único anestésico, él
no comprendió de qué se trataba y sólo pensó que lo
castigaban por algo mal hecho.
Ya anciano, Sun afirmó en una de las muchas entrevistas que
concedió: 'No me enfadé con mi padre, éramos tan pobres'.
Fuente:
Argenpress
Autora: Nancy Zamora
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