Onán fue el segundo hijo de Judá y de una mujer cananea (Génesis 38: 2-4; 1 Crónicas 2: 3). El Dios de Israel dio muerte a su hermano mayor Er por su maldad. Como Er no había tenido descendencia, Judá le ordenó a Onán que realizara el matrimonio de cuñado con la esposa de Er, que se llamaba Tamar.
Si Tamar tenía un hijo de Onán, éste sería considerado descendencia de su hermano muerto y le correspondería la herencia de Judá por la primogenitura. Ambicionando esta herencia, Onán tuvo relaciones sexuales con su cuñada; pero practicó el "coitus interruptus", derramando su semen en la tierra.
Por su desobediencia a su padre ("Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien"), su falta de respeto por la institución sagrada del matrimonio y su manifiesta codicia, Dios lo ejecutó para que también muriera sin descendencia.
Si bien en la moral judeo-cristiana la masturbación es un pecado, no fue por esta causa que Onán fue castigado ni fue lo que efectivamente hizo en cada ocasión. (Génesis 38: 6-10 y 46: 12; Números 26: 19)
Aunque "onanismo" es considerado en la práctica como sinónimo de masturbación, éste es uno de los tantos errores de interpretación de la Biblia, el libro más difundido de la historia de la Humanidad (Se calcula 2.000 millones de ejemplares); pero, al parecer, el menos comprendido. Si el lector invierte un poco de su tiempo en la lectura de los versículos citados, verá con claridad que no hay duda de que Onán practicó el coito interrumpido. ¿Sabe alguien quién fue el que originó tal mal entendido? (Evidentemente, los demás aceptaron su palabra sin investigar si era cierto)

