Por eso es un tahúr, un individuo que vive del juego. El de esta historia hacía apuestas muy especiales. Se había fabricado tres dados iguales en forma y tamaño pero de diferentes colores. Uno rojo, otro azul y un tercero verde. En el rojo escribió los números 2, 4 et 9, repetidos cada uno dos veces, en sus seis caras. En el azul hizo lo mismo pero con los números 3, 5 et 7. Y en el verde, idem de idem, con los números 1, 6 et 8.

Si te fijas, la suma total de todas las caras es la misma en todos los dados. A pesar de ello, nuestro tahúr, que por cierto se llama Alejo, después de dejar que uno de sus rivales escogiese y lanzase un dado, lo desafiaba a que, al elegir él otro (siempre en segundo lugar, después de ver el elegido por su rival), tenía más posibilidades de obtener un número mayor que el obtenido por su contrincante al lanzar el dado.
Puedes explicarnos por qué es así.
Méli-mélo – Un peu de tout…



