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La cerdita y el marrano

No sé si entre los cerdos existe el amor, lo que si estoy seguro es de que una cerda y un cerdo han de unirse sexualmente para tener marranitos. Es irrefutable, ya que sin unión corporal no existe la posibilidad de generar un nuevo ser. Claro está, me refiero a los seres encuadrados dentro de ese amplio grupo, con gran cantidad de especies, que englobamos en el modelo de la reproducción sexual. Y no me quiero extender más en mis disquisiciones, vamos al grano.

La cerdita y el marrano

En cierta ocasión Lupita y Lupón, una cerdita y un marrano, se encomendaron a la encomiable labor de la procreación. Tras el periodo típico de gestación en la hembras pertenecientes a este tipo de animales, después de 155 días de gestación, Lupita trajo al mundo, uno tras otro, cuatro retoños. Y Lupón, muy aficionado a las Matemáticas, comenzó a elucubrar. Razonó como si de un ser humano se tratase, tal vez mejor que muchos de los que andan por ahí.

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Los razonamientos de Lupón

Lupón no sabía aún si sus hijos eran machos o hembras. Hablando con su amigo Ataulfo se atrevió a jugar al cálculo de probabilidades. Hizo un razonamiento, para Ataulfo y quizás para muchos de nuestros lectores, correcto. Dijo: “Que mis cuatro hijos sean machos no es muy probable, y tampoco lo es que sean hembras. No es muy difícil saber que el que uno de mis hijos sea macho o hembra es uno entre dos. Por consiguiente, lo más probable es que mi Lupita haya parido dos cerditos y dos cerditas”.

Nuestro desafío

Aquí surge nuestra pregunta, nuestro desafío para los que se encuentren con ánimos de elaborar una demostración fiable que confirme o no los razonamientos del cerdito. ¿Estaba en lo cierto Lupón?

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Solución

Te invito a que pienses un poco y a que no te rindas a las primeras de cambio. Mi solución la puedes encontrar en la sección de Comentarios.

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Acerca de fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

Un comentario

  1. Lupón se equivocó. Vamos a explicar por qué:

    • Si formamos todas los grupos posibles de cuatro elementos con machos y hembras, tendríamos 16 en total. (Puedes formarlos todos siguiendo la serie: M1M2M3M4, M1M2M3H1, M1M2M3H2, M1M2M3H3…). Sólo hay dos casos en que todos son del mismo sexo: M1M2M3M4 y H1H2H3H4. La probabilidad es, por tanto, muy pequeña: 2/16 o, lo que es lo mismo, 1/8. En este supuesto Lupón tenía razón.
    • Si consideramos ahora, en los 16 grupos formados, los que están constituidos por dos machos y dos hembras, nos encontramos con seis. La probabilidad es ahora superior: 6/16, es decir, 3/8. Hasta aquí Lupón tenía razón.
    • ¿Y si analizamos los casos de tres de un sexo y uno de otro? Nos encontramos con 8 casos favorables. La probabilidad es la más alta de todas: 8/16 o 4/8. Este es el caso más probable. Lo dicho, Lupón se equivocó.

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