La mesa
Le encargué a un carpintero amigo mío que me construyese una mesa
para poner en una esquina del salón. Debía ser una mesa no muy
grande ni muy alta. La quería para sostener un juego de botellas y
vasos decorados a mano, de esos que te regala un amigo y que tienes
que exhibir. Tenía que ser una mesa muy estable, que se asentase
bien sobre las patas, que no cojease.
Cuando a los quince días el carpintero llegó a casa, me llamó
poderosamente la atención que la mesa sólo tuviese tres patas. Era
de color caoba, con grabaciones en los bordes, pero con tres patas
torneadas, tan sólo tres.
Al ver mi cara de sorpresa, mi amigo el carpintero, me dijo: "Las
mesas más estables son las de tres patas. Nunca cojean".
Después de pensar un rato, deduje el motivo de la información.
¿Sabes tú cuál es? ¿Por qué las mesas más estables son las de tres
patas?
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