Los viajes del monje budista
Una mañana, exactamente al amanecer, un monje
budista, comenzó la ascensión de una elevada montaña,
siguiendo un estrecho sendero que serpenteaba alrededor
de la montaña hasta un templo que, resplandeciente,
brillaba en su cima.
El monje recorrió su camino con velocidad variable,
deteniéndose muchas veces para descansar y tomar un poco
de fruta seca que llevaba consigo. Muy poco antes de la
puesta de sol llegó al templo. Pasados algunos días de
ayuno y meditación, emprendió el camino de regreso,
bajando por el mismo sendero por el que había subido,
comenzando otra vez al amanecer, caminando con velocidad
variable y haciendo a lo largo del día muchas pausas. Su
velocidad promedio durante el descenso fue,
evidentemente, mayor que su velocidad media de
ascensión.
Demuéstrese que hay un punto en el sendero por el
cual pasó el monje exactamente a la misma hora en los
trayectos de ida y de regreso.
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