La cerdita y el marrano
No sé si entre los cerdos existe el
amor, lo que si estoy seguro es de que una cerda y un
cerdo han de unirse sexualmente para tener marranitos.
En cierta ocasión Lupita y Lupón, una cerdita y un
marrano, se encomendaron a la encomiable labor de la
procreación. Después de 155 días de gestación Lupita
trajo al mundo, uno tras otro, cuatro retoños.
Lupón no sabía aún si sus hijos eran machos o hembras.
Hablando con su amigo Ataulfo se atrevió a jugar al
cálculo de probabilidades. Hizo un razonamiento, para
Ataulfo y quizás para muchos de nuestros lectores,
correcto. Dijo: "Que mis cuatro hijos sean machos no es
muy probable, y tampoco lo es que sean hembras. No es
muy difícil saber que el que uno de mis hijos sea macho
o hembra es uno entre dos. Por consiguiente, lo más
probable es que mi Lupita haya parido dos cerditos y dos
cerditas".
¿Estaba en lo cierto Lupón?
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