La herencia del abuelo Víctor
Cuentan que en el Valle del Mao el fallecido Víctor dejó en herencia a sus tres hijos 17 vacas. En el testamento estaba especificado como se debía efectuar el reparto. El hijo mayor, Fernando, se llevaría la mitad, el mediano, Felipe, la tercera parte, y el pequeño, Rodolfo, la novena parte.
Después de salir del notario los tres hermanos se miraron sorprendidos. ¿Cómo iban a hacer el reparto? Estaba claro que su padre les había metido en un lío, nunca había mostrado gran afición a las matemáticas, y en consecuencia soltura con las mismas, y, a pesar de ello, se aventuró a jugar con ellas y a complicarles la vida.
De vuelta en la aldea le contaron a su tío Alberto lo que había pasado. El hermano de su padre les dijo: "No os preocupéis, os cedo provisionalmente una de mis vacas, hacéis el reparto y me la devolvéis".
Dicho y hecho. Fernando se llevó la mitad de las 18 vacas, es decir, nueve. Felipe la tercera parte, seis. Y Rodolfo la novena parte, dos. A continuación devolvieron a su tío la vaca que les había prestado.
¿En dónde reside el truco que empleó el tío Alberto para resolver el problema?
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Solución >>
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