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06 nov 2007
El Ayuntamiento de Lugo, con motivo de la Fiesta de Todos los Santos, o lo que es lo mismo, del Día de Difuntos, del pasado primero de noviembre, organizó en el cementerio municipal pequeños conciertos, con uno o dos músicos, repartidos por distintos lugares del Camposanto. La idea supuso para algunos un motivo de regocijo y para otros una justificación para la crítica. |
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En su columna del lunes del Progreso, Juan Soto, un periodista con un sutil sentido del humor, criticaba la decisión de las autoridades. Comenzaba su artículo adornándolo con el poema:
Que bonito es un entierro con sus caballitos blancos, con sus caballitos negros, con su cajita de pino y con su muertito dentro
Era el principio de un escrito en el que, rayando en el sarcasmo, mostraba su desaprobación a la jornada musical en el Camposanto. Terminaba diciendo, como sentencia premonitoria, que para el año que viene "habría chiringuito".
Recuerdo que en muchas aldeas de nuestra Galicia, cuando alguien moría, se habilitaba una habitación de la casa para el féretro. Amigos y vecinos se pasaban la noche en un animado velatorio, hablando, comiendo y, sobre todo, bebiendo. Había que vencer el sueño para poder acompañar al extinto antes de que la tierra engulliese su cuerpo.
Pero no sólo en Galicia, en donde la costumbre ha ido perdiendo fuerza, había velatorios nocturnos. Eran muchos los lugares en los que se acompañaba a los muertos con galletas, café y copitas de anís o de aguardiente. El cantautor francés George Brassens nos lo cuenta en su "Los velorios de antaño". Aún lo recuerdo cantado por Claudina y Alberto Gambino. Lo conservo en un disco de vinilo.
Cuando en el barrio había un muerto de gran calidad la muchachada sabía como aprovechar y hasta el velorio llegaba con toda intención de llorar un poquitito y tomar anís
Pero al velorio también le llego la inflación Si uno consigue su muerto ya no es la cuestión de malgastarlo con otros de cualquier país por eso los entierros pasa por la nariz por eso los entierros pasan por tu nariz
Que se han hechos los velorios del ayer los cortejos, cortejos, cortejos de nuestros abuelos que iban a los tumbos y al revés los finados, finados, finados que tan gordos y buenos
Si los herederos quedaban bien al funebrero al cartero y al cura y al cana y hasta al buen sereno les daban anís, les daban un café hoy ya no volverán los velorios de antaño les daban anís, les daban un café hoy ya no volverán los velorios de ayer
Hoy esa antigua carroza es un auto veloz que se los lleva a los muertos a todo vapor hoy ya no existe ese dulce placer infantil de tropezar con la bosta siguiendo hasta el fin
Una mañana yo he visto cosa singular una de aquellas carrozas en pos de chocar y cuando el pobre cortejo a los tumbos llego vieron que el finadito una cría parió vieron que el finadito una cría parió Que se han hechos los velorios del ayer los cortejos, cortejos, cortejos de nuestros abuelos que iban a los tumbos y al revés los finados, finados, finados y tan gordos y buenos
Si los herederos quedaban bien al funebrero al cartero y al cura y al cana y hasta al buen sereno les daban anís les daban un café hoy ya no volverán los velorios de antaño les daban anís les daban un café hoy ya no volverán los velorios de ayer
Ahora por eso me niego a acostarme a morir sin esos velorios no vale la pena vivir prefiero el revolver, veneno, la horca gentil mil veces prefiero mejor no dejarme morir Y ruego que venga ese tiempo tan lindo otra vez de aquellos velorios tan llenos de anís y café si hasta los pobres tenían su grado de honor y para enterrar sus muertos vendían hasta el colchón y para enterrar sus muertos vendían hasta el colchón
Que se han hechos los velorios del ayer los cortejos cortejos cortejos de nuestros abuelos que iban a los tumbos y al revés los finados finados finados y tan gordos y buenos Si los herederos quedaban bien al funebrero al cartero y al cura y al cana y hasta al buen sereno les daban anís les daban un café hoy ya no volverán los velorios de antaño les daban anís les daban un café hoy ya no volverán los velorios de ayer
Es por ello que no me resulta extraño, y por tanto no desapruebo la decisión que tomó el Ayuntamiento de Lugo, de poner música para amenizar, en un día tan señalado, el recuerdo de nuestros muertos.
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