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El DVD con disco duro sentencia el VHS
IBLNEWS (http://iblnews.com)
La aparición de reproductores de DVD con disco duro los
convierte en auténticos centros de manipulación digital capaces no sólo de
grabar emisiones televisivas sino de almacenar música, vídeo y fotos,
prestaciones impensables para el ya tocado vídeo.
La incorporación de discos duros a los lectores de DVD no sólo suple su mayor
carencia, la incapacidad para grabar contenidos, sino que sentencia
definitivamente el vídeo VHS al olvido.
Capacidades como grabar y reproducir al mismo tiempo, almacenar y reproducir
música y fotos, y una calidad de vídeo casi equivalente a la de los discos
versátiles digitales son los argumentos definitivos que un creciente número de
fabricantes –como Philips, Panasonic o Thomson- está poniendo sobre la mesa,
aunque, eso sí, a un precio todavía elevado.
Cuestión de costes
Actualmente, un disco duro de 60 GB tiene un precio de entre 75 y 80 euros, y
puede almacenar cerca de cuatro horas y media de vídeo digital sin comprimir
-diez veces esa cifra usando MPEG--.
Los DVD grabables salen por sólo 2 euros, aunque su capacidad está limitada a
4,7 GB –al menos hasta que lleguen los sistemas multicapa- y, además, obligan
a adquirir una unidad grabadora -entre 320 y 430 euros-. Es decir, que para
equiparar capacidades de almacenamiento de un disco duro, manteniendo la
calidad de reproducción, el usuario ha de gastarse entre 400 y 500 euros, sin
contar que cada uno de los 20 DVD grabables necesarios para alcanzar su
capacidad sólo pueden usarse una vez.
¿No es lógico pues que los discos duros sean la solución ideal para almacenar
vídeo doméstico y desbancar así al VHS? Sí, desde luego, y precisamente esta
cuestión de precio es la que, una vez consolidados los DVD en el mercado, ha
hecho de estas Fiestas el marco de salida al mercado de estos nuevos
productos; aparentemente iguales a los ya existentes, estos nuevos
reproductores son capaces de almacenar hasta 60 horas de vídeo en 40 GB de
espacio, por un precio de entre 900 y 1.200 euros, precio que, como ocurrió
con los primeros reproductores, tenderá a la baja a medida que se popularicen.
Además de la posibilidad de grabar, el mayor argumento de estos nuevos
reproductores/grabadores está en su polivalencia. Partiendo de la base de que
la digitalización es una cuestión creciente en el hogar, estos aparatos son
capaces de manejar información procedente de muy diversas fuentes, lo que les
convierte en un verdadero competidor del PC a la hora de gestionar los
contenidos audiovisuales que comúnmente tiene el usuario tipo a mano: vídeo,
audio y fotografías.
La clave de esta polivalencia está en el algoritmo de compresión MPEG. Dotado
de diversos niveles de compresión, este desarrollo de los laboratorios –hoy
auspiciado por la normativa ISO- saltó al estrellato con la música en MP3 y,
más recientemente, con los DVD y las cámaras DV. Pero antes de todo eso, su
variante estática, el JPEG, ya hacía maravillas por la reducción de tamaño y
manutención de la calidad de las imágenes.
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