ENTREVISTA A MARIO BUNGE
«LO IMPORTANTE ES EL CONOCIMIENTO, NO LA INFORMACIÓN»
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Por: Martha Paz (BIOMEDIA)*
Hoy día, la hiperconexión o la facilidad con
que uno se conecta con los especialistas de la misma
especialidad hace que uno se aísle de las demás especialidades
-valga la redundancia-. Eso es lo que se ha llamado la
'balcanización de la ciencia', algo que no es bueno. Es
justamente en los intersticios entre ciencias diferentes donde
se encuentran novedades. La división entre disciplinas es
arbitraria. Por ejemplo, ¿quiénes se ocupan de la distribución
de la riqueza? Los economistas dicen: 'Eso es cuestión de los
sociólogos'. Los sociólogos dicen: 'No. Puesto que se trata de
riqueza, son los economistas los encargados'. Entonces, nadie se
ocupaba de eso, hasta que, finalmente, algunos socioeconomistas
se dieron cuenta del problema y lo estudiaron. Ahora existe la
socioeconomía como nueva interdisciplina, con su propia
sociedad, su propio órgano. Lo mismo pasa con la psicología y la
neurociencia. Durante muchos siglos estuvieron separadas. Hoy
día existe una interdisciplina llamada neurociencia cognitiva,
que es la que se ocupa de investigar en el cerebro los procesos
mentales, cosa que antes hacían solamente los psicólogos.
Hay que fomentar la interdisciplinariedad. Y a eso no siempre
contribuye Internet. Al contrario, muchas veces dificulta la
formación de interdisciplinas.
- La sociedad de la vigilancia es otra consecuencia de la
tecnología de la información.
- Claro. Ahora pueden vigilar nuestra manera de pensar, nuestra
manera de comunicarnos con otros. La información electrónica se
puede captar, es accesible a la Policía. Y eso es un peligro.
Coarta las libertades individuales y la formación de grupos
simplemente disidentes, que no están conformes con el orden
social actual.
- ¿Y qué opina sobre la obsolescencia de las tecnologías, que
año tras año, mes a mes, e incluso día a día, cambian tanto?
¿Eso es ético? ¿Es ambiental?
- Hay cambios necesarios y otros que son puramente cosméticos,
provocados por la industria para obligar al consumidor a comprar
nuevos productos. Hace ya mucho tiempo que los automóviles
tienen las mismas características. Es cierto que hubo un gran
adelanto hace unos veinte años, cuando aumentó su rendimiento y
disminuyó el consumo de gasolina, lo cual está bien. Pero muchas
veces, los fabricantes de computadoras, por ejemplo, introducen
pequeños cambios que no son esenciales. Primero, hay que
comprarlos, son caros. En segundo lugar, hay que aprenderlos y
el aprendizaje se vuelve costoso también. Se trata de pequeñas
mejoras técnicas que no son precisamente favorables al
consumidor. Lo mismo ha pasado siempre con la moda. Son
adelantos cosméticos no esenciales.
- Una vez hecha esta caracterización de las tecnologías de la
información y de la sociedad del conocimiento, ¿cuáles pie_generalnsa
usted que son los retos culturales como para que el hombre
sobrelleve todo esto sin convertirse en esclavo?
- Principalmente, facilitar el acceso a la cultura. La enorme
mayoría de la humanidad no tiene acceso a la cultura moderna, en
particular a la cultura científica y técnica. No solamente no
tiene, sino que en muchos países está disminuyendo el porcentaje
de los jóvenes que se interesa por la ciencia y por la técnica.
Las facultades de ciencia y técnica se están vaciando. Hay
universidades, por ejemplo en Canadá, cuyos departamentos de
física han cerrado. Siguen teniendo escuelas de ingeniería, pero
no de física, lo que es ridículo porque no hay ingeniería
moderna sin física y los grandes avances en ingeniería suelen ir
precedidos por los grandes avances en física. A veces, eso se
debe a la miopía de los administradores y otras, a la falta de
vocaciones. Hay poca gente joven que se interese por la física o
por la matemática. Todos quieren ganar dinero y creen que hay
más porvenir en Ciencias de la Computación, Finanzas o
Administración de Empresas que en Matemáticas o Física. Es un
error. No hay suficientes egresados en física básica, química
básica, matemáticas. Ése es el desafío.
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