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La adrenalina es una hormona segregada
por las glándulas suprarrenales que actúa como
neurotransmisor en determinadas sinapsis del sistema
nervioso central y del periférico. Su importancia viene
señalada por el hecho de que su liberación por las glándulas
suprarrenales se halla íntimamente conectada con la emoción.
Cuando un animal se ve amenazado, puede
responder de dos maneras: huir o luchar. En uno y otro caso,
en su organismo aparecen las señales inequívocas de la
emoción: su corazón empie_generalza a latir más deprisa, su tensión
arterial asciende, el flujo circulatorio abandona el tubo
digestivo y se dirige a los músculos, su respiración se hace
mas profunda...
La mayor parte de estos fenómenos se
deben a la secreción de adrenalina, de ahí la importancia de
las emociones para el sistema cardiocirculatorio. Si ante
una emoción el corazón late más deprisa y la tensión
arterial aumenta, se comprende la posibilidad de accidentes
cardiacos en personas enfermas o altamente emotivas.
Algunos trabajos demuestran que quizá
en la emoción intervenga también otra hormona, la
noradrenalina. que se segrega, asimismo, en la medula
suprarrenal. Parece que la noradrenalina produce una
constricción de los pequeños vasos sanguíneos y, por tanto,
un aumento de la resistencia a la circulación de la sangre.
Aunque no se halla del todo confirmado,
parece ser que la adrenalina se segrega, sobre todo, en
situaciones de miedo mientras que la noradrenalina surge en
situaciones de agresividad. Resulta posible, pues,
diferenciar químicamente dos tipos de emoción. En favor de
esta hipótesis se ha comprobado que los animales salvajes
agresivos tiene más noradrenalina que adrenalina, mientras
que en los temerosos -el conejo- ocurre al reves.
Los niños, que todavía no han aprendido
a tener miedo, también parecen poseer más noradrenalina que
adrenalina.
Fuente:
Temas Clave - El cerebro
Autor: Juan Masana Ronquillo |