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Olvidos de la fantamatemática

Un sentido de justicia hacia todos los científicos incomprendidos y relegados al anonimato late en el fondo de este conmovedor artículo. Sin salirse un ápice de la rigurosa verdad histórica y en un alarde de erudición muy bien indocumentada, nuestro lector trae a estas páginas casos de ignorados prohombres. Sirvan para aherrojar, de una vez por todas, la estrechez mental y la rigidez al uso que en las esferas «científicas» imperan.

El propósito de este ensayo es lanzar un llamamiento a la opinión pública científica sobre tres contribuciones a la fantamatemática relegadas actualmente al olvido colectivo. Si bien no son de una importancia capital para el desarrollo de esta noble ciencia, es preciso reconocerlas en su justo valor.

Olvidos de la fantamatemática

Trata la primera de ellas de una aportación del profesor N.P.I. Gordon, esa misteriosa figura parisina de principios de siglo, quien, en medio de un mundo convulsionado por la Gran Guerra, desarrolló intelectualmente hasta sus máximos extremos la mayor preocupación de su vida: el amor a los números. Hoy es bien conocida por todos los historiadores de la ciencia su afición a deleitarse con boletines rellenos de estadísticas, gráficos y porcentajes. Su madre comentó en cierta ocasión, en una reunión social: «Desde muy pequeño, mi Narciso fue un aficionado a los números; recuerdo que a los cinco años descolgó el crucifijo de la cabecera de la cama para colocar en su lugar la lista de los mil primeros decimales de pi.» Precoz vocación. También ha quedado para la historia el siguiente comentario del ama de llaves del profesor Gordon: «No conocí jamás un hombre tan bondadoso como el señor, era incapaz de tachar un número.» En 1915, Gordon fundó en París la Sociedad Protectora de Guarismos, de la que fue, durante treinta y ocho años, hasta el momento de su muerte, presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y único miembro.

La contribución que queremos rescatar hoy del ilustre profesor es la introducción en el cálculo del signo ? . En su comunicación a la Academia Francesa de la Ciencia, Gordon explica así la función del nuevo signo: «Después de todo lo que han hecho los números por nosotros, ya es hora de que hagamos algo nosotros por ellos. Como ustedes saben, en el cálculo ordinario las cifras sufren incontables transformaciones. Tomemos por ejemplo, un siete recién llegado a la vida. Desde el primer instante de su existencia sobre el papel, nuestro querido siete está expuesto a soportar sumas, a sufrir restas, a ser multiplicado, a ser dividido en dos, y a otras terribles operaciones que temo mencionar. El resultado, la mayoría de las veces, es una cifra que no guarda ni una mínima semejanza con la original. Es ya inconcebible la cantidad de números que han sido sacrificados de esta manera. Creo que ha llegado el momento de la reparación. Por ello, quiero anunciar un importante descubrimiento que transformará radicalmente los procedimientos morales de las matemáticas y humanizará nuestras relaciones con los números. Se trata de la introducción del signo ?, que ha de leerse «es respetado por», dando lugar a ecuaciones como 19?3 = 19, es decir, diecinueve, que es respetado por tres, es igual a diecinueve. No puede ser más sencillo. Imaginen la satisfacción del diecinueve y el afecto que guardará a partir de ahora hacia el tres, por no haberle convertido, por ejemplo, en un veintidós. Mi propuesta es que la ley obligue a todos los matemáticos a introducir el signo, por lo menos, una de cada 10 ecuaciones. Así, al menos, algunos números salvarán su identidad y todos tendrán siempre la esperanza de no ser transformados.»

El fracaso de la propuesta deprimió mucho a Gordon, y frustró para siempre la posibilidad de nuevas aportaciones, si no a la Matemática, sí a la Fantaciencia.

El segundo descubrimiento que queríamos comentar fue publicado en una revista de entretenimientos de ámbito municipal, en la ciudad rusa de Vladivostok, en el año 1955 de nuestra era cristiana. Fue calificado, por los círculos científicos, como de «gran estupidez», «infantilada obscena», e interpretada como una grosería y un ataque directo a la respetabilidad de la ciencia. Nada más lejos de la intención de su autor, un espíritu creativo y abierto, de nombre Iván Ivanoschvienek. Nuestro, personaje se ganó el pan como poeta, profesor, portero, panadero, pastelero, payaso, peletero, pianista, paracaidista, pregonero, pintor, periodista, prostituto y pinchadiscos, y en la parte postrera de su período profesional, como pistolero, pirata y preso. Pero ello, no por pura predestinación sino por una puñetera promesa a San Pancracio, patrón de su población, si permitía a su padre pasear por parques y polideportivos en primavera. (Su progenitor era paralítico.)

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Ivanoschvienek se propuso, dada la rigidez profesional a la que se vio sometido a causa de su promesa de adolescencia, transmitir flexibilidad a cuanto tocaran sus manos. Esta es una de las razones de su fracaso continuo en los diversos oficios que desempeñó. Y asimismo es la razón de que publicara en el n.° 13 de la revista «Pietrostov» (ingenioso juego de palabras en lengua rusa, intraducible, entre otras cosas porque no entiendo ni una palabra del mencionado idioma), un breve articulo sobre la utilización artística de los símbolos matemáticos. En dicho articulo, Iván propone la utilización del siguiente signo: ======. A primera vista resulta desconcertante, pero, gracias a Dios, su creador lo explica con un sencillo ejemplo. 4 ===== 2 + 2. El símbolo en cuestión se lee «igual, pero mas lejos», que creemos es una acertada descripción de la ecuación. Además de esta original notación, Ivanoschvienek propone sustituir el signo de la división por el dibujo de una motosierra, el de restar por las siglas M.H. (Ministerio de Hacienda), y el de multiplicar por el sagrado signo de la cruz, pues al fin y al cabo Jesucristo fue el único capaz de multiplicar cosas reales, tales como panes y peces.

Y en tercer lugar, tenemos la aportación de don Yanoa Juan Tomás Choteo del Personal, singular nombre donde los haya, producto final de los caprichos de la genealogía, del amor ciego y analfabeto y de un papá con un brutal sentido del humor. A diferencia de los anteriores el Sr. Choteo vive aún y continúa sus investigaciones en una clínica psiquiátrica estatal, donde actualmente tiene su residencia. Pues bien, el boletínn informativo de la clínica publicó como ejemplo de los excelentes resultados de las terapias aplicadas, una pequeña disertaci6n del Sr. Choteo, acerca de un afortunado sistema de simplificación matemático. Resumiendo, toda vez que el logaritmo neperiano de 173,6 multiplicado por el coseno de trece multiplicado a su vez por la raíz cúbica de —2 haya de ser dividido por el factorial de 33, puede ser sustituida toda la expresión por el signo ? lo cual supondría según datos del autor un ahorro total mundial anual de cuartilla y media de papel. La sutileza que escapó a la intuición de nuestro audaz matemático fue que la difusión universal de su nuevo signo ocasionaría un gasto tal de toneladas de papel, que, para ser amortizadas, se necesitaría un tiempo de unos 148 millones de años multiplicados por la raíz cuadrada de 123.456.789 y divididas por 0,1 con exponente 10. A causa de ello, las Ciencias Exactas no recogieron el método Choteo de simplificación. Pero desde estas páginas le damos ánimos, Yanoa Juan Tomas, en su tarea creativa y le hacemos saber que a partir de este momento la Fantamatemática tiene abiertos los brazos a sus investigaciones. Suerte, amigo.

Escrito por Jorge Landiburu (de Ia Enciclopedia de Ia Aciencia», de Jorge Landiburti, 1985)
Carboneras de Guadazaón (Cuenca)

Fuente: Revista Cacumen. Enero de 1986. Recuperado ahora mismo del fondo del baúl, una sección olvidada de Batiburrillo.net.

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Acerca de fabriciano

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