La frase cotidiana en todo el mundo: "las cosas están mal,
esto no tiene arreglo, lo único que importa es mi beneficio personal
primero yo y después yo y cada cual que se arregle como pueda", o "mi
iglesia es la verdadera los demás son infieles condenados por mi dios
particular, solo nosotros somos los elegidos".
Pero el mundo es la gran casa donde vivimos la gran familia,
es decir, todos pertenecemos a la misma familia, y la casa está bastante
desordenada, reina la confusión y ya nadie sabe quien es quien y los
ignorantes gobiernan a los ignorantes, y nadie está capacitado para
gobernarse a si mismo y pretendemos el mandar sobre los demás a todos
los niveles. Resultado: confusión, intolerancia, irritabilidad e
insatisfacción. Causa: perdida de la identidad y el tratar de alcanzar
objetivos fuera cuando realmente las metas están dentro de nosotros
mismos. "Como aquella reina que buscaba su collar valioso y puso a todos
los sirvientes a buscarlo y no se dio cuenta que lo llevaba puesto
alrededor del cuello", así nos sucede a nosotros las almas humanas,
buscamos la felicidad fuera: relaciones, cosas para comprar, sexo, y en
último caso amistad entre comillas. Admiramos a los que son más tontos e
incapacitados que nosotros porque nos dejamos engatusar por la imagen
que nos vendieron los expertos en crear "espejismos" y nos convertimos
en borregos dispuestos a aceptar lo que sea a condición de que no nos
exijan esfuerzos "desde dentro".
Cuando por primera vez uno se sienta en meditación es
increíble la cantidad de pensamientos e ideas que irrumpen en nuestra
mente, es el almacén de cosas inútiles que hemos acumulado durante años
y años (y vidas y vidas) y que nos impiden tener la realización de que
lo que somos; es mucho más inmenso fantástico e importante, y cuando
empiezo a despertar la magia comienza (no nos damos cuenta de que
dormimos hasta que no despertamos) y vemos que existen otras cosas en
nuestro interior en potencia, en estado de semilla esperando el ser
alimentadas para crecer, desarrollarse y alimentar a los demás, y estas
cosas son los valores que "tenemos" que sacar a la luz para que se
cumplan los tiempos y termine la confusión y amanezca el nuevo día que
ya se percibe en el horizonte.