|
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
OPINIONES ¿HACIA DÓNDE CAMINA LA ESO? Destrozan mesas, sillas y puertas. Llenan de papeles, colillas (también fuman) y restos de comida el aula. Pintan las paredes, rompen las cisternas y atascan los lavabos de los servicios. A veces, provocan pequeños incendios. Discuten, se pelean, agreden a compañeros y, en algunos casos, a sus profesores. Una auténtica barbarie invade, en muchas ocasiones, las aulas, los pasillos y los patios de recreo. Se vive en continúa tensión. ¿Cuáles son los intereses que marcan el comportamiento y la ambición de estos adolescentes? ¿Quién o quienes les indican las pautas a seguir? ¿Falla el sistema o fallan los intérpretes del sistema? Para que los alumnos se interesen por lo que el profesor dice es necesaria la comunicación. Muchos chicos y chicas no entienden el lenguaje ni los conceptos que el profesor trata de explicar, debido a que están en un curso que les queda "ancho"; han llegado sin conseguir los objetivos mínimos. No podemos pretender que el alumno que no entiende, muchas veces porque no atiende, deje pasar mainamente las horas, callado y tranquilo; intentará ocupar el tiempo creando malestar y desorden (tendencia natural en muchos organismos, que sólo se corrige con la educación). Los profesores llegan al aula con miedo, con el ánimo roto, viéndose incapaces de controlar la clase y marcar las pautas de disciplina y aprendizaje. Los buenos alumnos se apuntan al desaliento y, en algunos casos, se dejan embaucar por los malos y se unen a ellos. Los malos alumnos están perdidos; no entienden por que les obligan a estar allí; necesitan que alguien les resuelva sus dudas y les dirija hacia el descubrimiento y valoración positiva del amor propio. EL FÚTBOL: MÁS NEGOCIO QUE DEPORTE No lo podemos considerar como espectáculo si espectáculo es todo aquello que, por su belleza e interés, enciende nuestros sentimientos y los coloca en el escaño de la fascinación. Son pocos los partidos en los que prima la belleza, la precisión, el juego alegre y ordenado, la técnica individual y colectiva. Las cifras desorbitadas, en el aspecto económico, que se manejan en el fútbol nos hacen dudar de este juego y continuar considerándolo como un deporte. Los intereses, personalizados en los dirigentes, entrenadores e intermediarios, mueven un negocio que produce importantes beneficios y en el que no se corren grandes riesgos personales. Se pueden hacer fichajes astronómicos de jugadores, cobrando grandes comisiones, sin arriesgar nada en el negocio; es el espectador el que paga. Es inconcebible que una persona, un futbolista, pueda cotizarse en miles de millones de pesetas. Aunque sea un gran jugador, no se puede enfrentar el sólo a los once jugadores del equipo contrario. Al ser el fútbol un juego colectivo, se necesita la colaboración de todos para conseguir el objetivo: ganar el partido.
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|