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Hoy 22 de marzo, nos entregaban los resultados
de unos análisis en una clínica de Lugo. Clínica que siempre se
distinguió por sus atenciones y buen hacer con sus pacientes.
Después de acercarnos a la recepcionista y ver que hablaba por
teléfono, nos quedamos esperando; estará atendiendo sus
obligaciones, pensamos. Pero no era así, atendía un
suculento cotilleo con alguien que le correspondía desde el
otro lado de la línea y, para más asombro nuestro, cada vez que
sonaba otro teléfono (supongo que era para las necesidades del
centro, como pedir hora, cita médica o urgencia) descolgaba y
colgaba, con lo cual cortaba la comunicación y el sonido, que al
parecer le molestaba, en su entretenida charla.
Después de contemplar con estupor el buen hacer y
honradez de la susodicha empleada, alguien se acercó y esto
hizo que la ínclita nos mirara a la cara, y sin soltar su
teléfono, preguntase que era lo que deseábamos. Al final fuimos
atendidos por su compañero, que nos trató con toda amabilidad.
Salimos de dicha clínica alucinados y al mismo tiempo
contemplando como se repetía el hecho, con otra señora que
esperaba con un niño de la mano (la empleada seguía con su
charla mañanera, y sin prisas, pues sólo eran las 11 de la
mañana, y ella no tenia prisa; la clínica cierra a las dos).
Nos desahogamos de nuestra rabia, de regreso a nuestras
obligaciones, con comentarios, de como compadecer al empresario
que le regala un sueldo todos los meses a la susodicha, lo malo
que puede ser para una empresa el cambio de empleados, y
pensando en todas esas mujeres, bien preparadas y buenas
profesionales que lo darían todo por el puesto de trabajo.
Por cierto, esta clínica, esta situada en la calle Concepción
Arenal, de Lugo y tiene el mismo nombre que la calle. |